“Cada vez que, en las circunstancias de la vida, me encuentre con una situación injusta y atraviese una noche oscura, semejante a una celda de detención cerrada por todos lados, permite que mire a Jesús, quien ya recorrió ese camino delante de mí y obtuvo la victoria.”

 




“Los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban; le cubrían los ojos y le preguntaban, diciendo: ‘¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpeó?’ Y decían contra él muchas otras cosas insultantes.” (Lucas 22:63–65)




(1) Después de leer hoy el pasaje de Lucas 22:63–65 tanto en la Biblia coreana como en el texto griego, primero quisiera hacer un resumen general comparándolo con los pasajes paralelos de Mateo 26:67–68 y Marcos 14:65.

1. Análisis comparativo de los textos bíblicos

Descripción de Lucas 22:63–65
Lucas registra que los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban. El texto griego original utiliza la expresión ἐνέπαιζον αὐτῷ δέροντες (enepaizon autō derontes), que indica que la burla y los golpes ocurrían simultáneamente. Además, le cubrieron el rostro (περικαλύψαντες αὐτὸν) y se burlaron de él diciendo: “¿Quién es el que te golpeó?”, mientras le decían: “¡Profetiza! (Προφήτευσον)”. Lucas también da testimonio de que, además de esto, le dirigieron muchas otras palabras insultantes y blasfemas.

Descripción de Mateo 26:67–68
Mateo relata vívidamente que los miembros del Sanedrín y la multitud escupieron en el rostro de Jesús, lo golpearon con los puños y que algunos lo golpearon con las palmas de las manos. En particular, la expresión “escupieron en su rostro” aparece en griego como ἐνέπτυσαν εἰς τὸ πρόσωπον αὐτοῦ (eneptysan eis to prosōpon autou), expresando una humillación extrema. Además, Mateo destaca que se burlaron directamente de la función mesiánica de Jesús mediante la frase: “¡Profetízanos, Cristo! (Προφήτευσον ἡμῖν, Χριστέ)”.

Descripción de Marcos 14:65
Marcos registra que algunos comenzaron a escupir a Jesús (ἤρξαντό τινες ἐμπτύειν), le cubrieron el rostro, lo golpearon con los puños y le exigieron: “¡Profetiza!”. Marcos describe detalladamente que no solo el grupo de los sumos sacerdotes, sino también los sirvientes que estaban presentes en el lugar del juicio, se unieron a la violencia y golpearon a Jesús con bofetadas y golpes. Esto se expresa mediante la frase griega ῥαπίσμασιν αὐτὸν ἔλαβον (rapismasin auton elabon).

2. Resumen general y características de los pasajes paralelos de los Evangelios sinópticos

Los tres Evangelios registran en común la persecución física y las burlas blasfemas que Jesús sufrió ante el Sanedrín o en el patio de Caifás, aunque cada autor pone énfasis en aspectos diferentes según su perspectiva.

a. Diferencia en la identidad de los agresores
Lucas describe a los agresores como “los que lo custodiaban” (guards), enfatizando el sufrimiento que Jesús padeció a manos de los subordinados mientras se encontraba detenido.

Mateo y Marcos describen que, inmediatamente después de que los sumos sacerdotes y los miembros del consejo hubieran pronunciado la sentencia de muerte, “algunos” (líderes religiosos) y “los oficiales” (officers) participaron simultáneamente en la violencia, denunciando así la crueldad de la clase dirigente religiosa.

b. La manera de burlarse: la ridiculización de su oficio profético
Los tres Evangelios registran la burla: “¡Profetiza!” (Prophesy!)

Lucas y Marcos describen detalladamente que, después de cubrirle los ojos o el rostro, lo golpearon y se burlaron de él diciendo: “Adivina quién te golpeó”, poniendo de relieve el pecado de blasfemar contra la divinidad y omnisciencia de Jesús.

Mateo, en particular, añade intencionalmente el título “Cristo” (“Tú, Cristo”), mostrando la extrema dureza del corazón humano frente a Aquel que es Rey y Mesías.

c. Descripción de la violencia
Mateo y Marcos exponen vívidamente la forma más humillante de deshonra: escupir en el rostro (ἐμπτύω), junto con los golpes de puño y las bofetadas.

Lucas omite el detalle de que le escupieron, pero mediante la expresión griega que indica que “también decían muchas otras cosas” / “blasfemaban”, resume que la violencia verbal y la blasfemia continuaron de manera persistente e incesante.

(2) En segundo lugar, quisiera meditar de manera más específica sobre la expresión griega original ἐνέπαιζον αὐτῷ δέροντες (enepaizon autō derontes), que indica que los hombres que custodiaban a Jesús se burlaban de él y lo golpeaban mientras estaba detenido.

1. ἐνέπαιζον (enepaizon): una burla completa y persistente

Significado original: El término procede de la idea de tratar a alguien como un niño (παῖς, pais), o de “jugar con alguien como si fuera un juguete de niños”. Es decir, significa que no consideraban a la otra persona como un ser humano, sino que la trataban como un juguete que podían manejar de cualquier manera, riéndose y burlándose de ella.

Reflexión sobre el tiempo verbal — imperfecto: Gramaticalmente, esta palabra está en tiempo imperfecto en griego. Esto indica que la burla no terminó en un solo acto, sino que se burlaron de Jesús continua, repetida y persistentemente durante toda la noche. Fue una noche en la que el desprecio y las burlas se derramaron sin cesar sobre Jesús, que estaba atado e indefenso.

2. δέροντες (derontes): una violencia semejante a desgarrar la carne

Significado original: La forma léxica de esta palabra, δέρω (derō), tiene originalmente el terrible significado de “desollar” o “quitar la piel”. En las lenguas antiguas, su significado se amplió hasta incluir “azotar” o “golpear violentamente”.

Reflexión sobre la forma — participio presente: Gramaticalmente, se utiliza como participio presente, describiendo la violencia que ocurría simultáneamente con las burlas mencionadas anteriormente. No se limitaron a burlarse verbalmente de Jesús; al mismo tiempo le infligían golpes despiadados que producían un dolor semejante al de una piel desgarrada.

Notas generales de meditación

a. El Creador convertido en juguete
El Rey de reyes que creó el universo fue tratado por sus criaturas como si fuera un juguete con el que podían jugar (ἐνέπαιζον). Después de que su dignidad humana fuera completamente pisoteada, soportó en silencio aquella vergüenza sobre el escenario de burlas que continuó durante toda la noche.

b. Silencio en medio del dolor de ser desollado
Incluso en el momento en que recibió golpes severos (δέροντες) que producían un dolor semejante al de la carne desgarrada, Jesús no convocó a las huestes de ángeles celestiales para destruirlos. Humillándose como si fuera un pecador indefenso que se encontraba detenido, estaba cumpliendo con todo su cuerpo la profecía de Isaías 53:7:

“Angustiado él, y afligido, no abrió su boca.”

c. La vergüenza y el dolor sufridos en nuestro lugar
El hecho gramatical de que las burlas y los golpes ocurrieran simultáneamente y de manera repetida muestra cuán densamente concentrado estuvo el sufrimiento que padeció el Señor. Para cargar en nuestro lugar con el castigo y la vergüenza del pecado que nosotros debíamos recibir, el Señor soportó aquella violencia solo durante toda la noche en la celda de detención del patio de Caifás (Internet).

(a) Aquí, cuando medito en la afirmación de que Jesús, quien es Dios Todopoderoso, se humilló como un pecador indefenso y cumplió con todo su cuerpo la profecía de Isaías 53:7 (“Silencio en medio del dolor de ser desollado”), me pregunto cómo puede aplicarse esto a nosotros, los discípulos de Jesús.

(i) “El hecho de que Jesús, quien es Dios Todopoderoso, permaneciera en silencio aun en medio de una violencia semejante al desgarro de la piel (δέροντες) y de las burlas que continuaron durante toda la noche (ἐνέπαιζον), humillándose como un pecador indefenso, exige de los discípulos que siguen las huellas del Señor la vida de discipulado más intensa y profunda. Podemos aplicar esta meditación a nuestra vida de tres maneras concretas.” (Internet)

1. Renunciar al derecho de defendernos cuando sufrimos una injusticia — aplicación emocional

Uno de los deseos más instintivos del ser humano es defenderse inmediatamente y luchar cuando alguien nos malinterpreta o nos acusa.

Meditación y aplicación: Jesús tenía la omnipotencia para juzgarlos con una sola palabra y, sin embargo, eligió el silencio. Como discípulos, cuando nos encontramos con situaciones injustas o acusaciones injustas en la vida, también necesitamos aprender a dejar de lado el impulso de justificarnos inmediatamente con todas nuestras fuerzas o buscar venganza.

Práctica: En lugar de luchar con palabras duras para demostrar “yo tengo razón”, debemos entregar completamente la situación a Dios, nuestro justo Juez, y escoger “la paciencia en el silencio”.

2. Perfeccionar el amor mediante la renuncia a nuestros derechos — aplicación relacional

El silencio de Jesús no fue una renuncia impotente, sino una renuncia voluntaria a sus derechos con un propósito claro: la salvación de la humanidad.

Meditación y aplicación: Cuando alguien nos hiere o pisotea nuestro orgullo en la familia, en el trabajo o en la iglesia, nos enojamos y preguntamos: “¿Por qué tengo que recibir este trato?”. Sin embargo, la vida del discípulo es una vida en la que estamos dispuestos a renunciar, por causa de la voluntad del Señor, al derecho a recibir el respeto, el trato digno, la reputación y el reconocimiento que consideramos legítimamente nuestros.

Práctica: Si existe algún miembro de nuestra comunidad o algún vecino que nos hiere y nos trata como si fuéramos un juguete, el simple hecho de no derramar sobre ellos la misma ira que ellos nos han mostrado es ya participar del “silencio de Jesús”. Si mediante nuestra humillación la otra persona puede ser restaurada y la paz de la comunidad puede ser preservada, entonces esa es precisamente la vida de un discípulo que vive Isaías 53:7 con todo su ser.

3. Transformar el lugar del sufrimiento en un lugar de misión — aplicación misional

La noche en la celda de detención parecía ser un lugar en el que Jesús, como ser humano, había fracasado y sido completamente derrotado. Sin embargo, para Jesús, aquel lugar era la culminación de su misión, donde las profecías del Antiguo Testamento estaban siendo plenamente cumplidas.

Meditación y aplicación: También en nuestra vida llegan noches oscuras en las que sentimos que estamos encerrados como en una celda, con todos los lados bloqueados, y como si estuviéramos sufriendo continuamente burlas y golpes espirituales y físicos. Cuando brota de nosotros la queja: “Dios, ¿por qué me estás dando este sufrimiento?”, el discípulo debe confiar en que ese lugar puede convertirse en el lugar donde se cumple la voluntad de Dios.

Práctica: En lugar de desesperarnos en medio del sufrimiento y del dolor, debemos orar: “Señor, permite que mediante esta situación muera el orgullo que hay dentro de mí y que tu carácter sea grabado en mí”. De esta manera, hacemos del sufrimiento una oportunidad mediante la cual nuestro carácter y nuestra fe son refinados como oro puro.

“Quien, cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que encomendaba la causa al que juzga justamente.” (1 Pedro 2:23)

El silencio del Señor es una señal que nos muestra: “Ustedes también deben hacerlo de esta manera.” Pedir que la omnipotencia controlada del Señor, quien permaneció en silencio aun en medio del dolor de ser desollado, se manifieste hoy en nuestra vida como fruto de mansedumbre y paciencia es la vida que corresponde a un discípulo. (Internet)

(3) En tercer lugar, me pregunto por qué “los que custodiaban a Jesús” (Lucas 22:63) le cubrieron los ojos y le preguntaron: “¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpeó?” [Προφήτευσον, τίς ἐστιν ὁ παίσας σε (Prophēteuson, tis estin ho paisas se)] (v. 64).

(a) El acto de quienes custodiaban a Jesús de cubrirle los ojos y preguntarle: “¡Profetiza! ¿Quién es el que te golpeó?” contiene, más allá de la simple violencia física, una burla espiritual profundamente maliciosa y trágica. Estas son tres razones por las cuales pudieron haber puesto a prueba y ridiculizado a Jesús de esta manera, según un análisis realizado por inteligencia artificial. (Internet)

1. La intención de ridiculizar la capacidad sobrenatural de un “profeta”

En la sociedad judía de aquella época, un profeta era considerado alguien que recibía revelación de Dios y podía conocer secretos ocultos o acontecimientos futuros que no podían ser percibidos mediante los ojos humanos.

La multitud sabía que Jesús había realizado numerosos milagros y que había sido reconocido por muchos como profeta o incluso como el Mesías.

Por eso, le cubrieron completamente los ojos, eliminando la información visual, y tendieron una trampa al decirle, en esencia: “Si realmente eres un profeta sobrenatural establecido por Dios, entonces, sin ver, utiliza tu capacidad espiritual para decirnos quién fue el que te golpeó.” Si no podía identificarlo, podían etiquetarlo como un falso profeta y destruir completamente su autoridad ante el pueblo.

2. La ceguera espiritual del ser humano frente al Dios omnisciente — Blindness

Esta escena muestra de manera extremadamente clara la “ceguera espiritual” que caracteriza el pecado humano.

El engaño humano: Los agresores pensaban que, si cubrían los ojos físicos de Jesús, también podrían ocultar su naturaleza divina (Divine Nature) y su omnisciencia (Omniscience). Representan la necedad de la naturaleza pecaminosa humana que cree que, si comete pecados en secreto y en la oscuridad, Dios no podrá verlos.

La trágica ironía: Ellos preguntaron: “¿Quién es el que te golpeó?”, pero no pudieron ver que el Jesús que estaba de pie delante de ellos era el Creador omnipotente que veía hasta sus pecados ocultos y sus pensamientos más íntimos. En realidad, no eran los ojos de Jesús los que estaban espiritualmente cubiertos; eran los propios guardias quienes estaban espiritualmente ciegos.

3. Un juego cruel para evitar el sentimiento de culpa
Cuando los seres humanos maltratan a otra persona, al encontrarse con los ojos de la víctima pueden sentir instintivamente remordimiento de conciencia o temor.

La mirada de Jesús siempre penetraba el corazón de los pecadores y los llamaba al arrepentimiento mediante su majestad divina.

Los soldados cubrieron el rostro y los ojos de Jesús con un paño para escapar de la presión psicológica y del sentimiento de culpa que les producía su mirada majestuosa. Solo después de cubrirle los ojos y convertirlo completamente en un “objeto” o “juguete” sin dignidad personal, pudieron disfrutar libremente de aquel cruel juego de violencia sin sentirse culpables.

Reflexión central sobre la frase griega
Προφήτευσον (Prophēteuson): Este verbo en imperativo, que significa “¡Profetiza!”, es una expresión de la arrogancia extrema de las criaturas al dirigir semejante mandato al Rey de reyes.

τίς ἐστιν ὁ παίσας σε (tis estin ho paisas se): Aunque Jesús guardó silencio ante la pregunta “¿Quién es el que te golpeó?”, en realidad el Señor conocía el nombre de quien lo golpeó, toda su vida e incluso sus pecados. No dejó de identificarlo porque careciera de poder para hacerlo. Más bien, permaneció voluntariamente en silencio, como si no lo supiera, para cargar personalmente en la cruz incluso con el castigo por el pecado de aquella burla. (Internet)

Si desea, también puedo preparar una versión en español más natural y pastoral, manteniendo todo el contenido teológico pero haciendo que suene como un sermón, estudio bíblico o reflexión devocional escrita originalmente en español.

(i) “La imagen de la multitud que cubrió los ojos de Jesús y se burló de él está conectada, como un espejo, con la naturaleza espiritual del pecado que nosotros, en esta época, cometemos en secreto en lugares donde ‘nadie nos ve’. Además, cuando meditamos en el sufrimiento interior de Jesús, que en ese momento permanecía solo con los ojos cubiertos, somos conducidos a un arrepentimiento profundo en el que nos lamentamos por nuestros pecados ocultos.” (Internet)

1. El pecado de “cubrir los ojos” y nuestros pecados secretos (la conexión)

Los soldados cubrieron los ojos de Jesús debido al pensamiento necio: “Ya que le hemos cubierto los ojos, ahora no podrá ver.” Esto corresponde exactamente a la actitud de pecado secreto que los cristianos de hoy cometen en sus vidas.

Meditación contemporánea: En la iglesia o en lugares públicos, nos comportamos como discípulos santos, pero cuando estamos frente a la pantalla de una computadora, mirando la pantalla de un teléfono inteligente, o entramos en un espacio privado donde no hay nadie más, muchas veces actuamos como si Dios no pudiera vernos en absoluto.

Aplicación espiritual: Ser conscientes únicamente de la realidad que tenemos delante de nuestros ojos y de la mirada de las demás personas, mientras olvidamos la presencia de Dios (Coram Deo), quien penetra nuestro corazón y nuestro ser más íntimo con ojos como llamas de fuego, no es diferente de la ceguera espiritual de los soldados que intentaron cubrir los ojos del Señor. Así como el Señor guardó silencio ante la pregunta “¿Quién es el que te golpeó?”, aun cuando sus ojos estaban cubiertos, también cuando pecamos en secreto él nos contempla en silencio y con paciencia.

2. El sufrimiento interior de Jesús con los ojos cubiertos

En esta escena, el sufrimiento que Jesús debió experimentar fue mucho más profundo que el simple dolor físico de los golpes; el sufrimiento psicológico y espiritual causado por la despersonalización (Depersonalization) fue mucho mayor.

El dolor de la alienación y la separación: Para los seres humanos, los ojos son un medio de comunicación mediante el cual una persona se encuentra con otra. Tener los ojos cubiertos significa quedar completamente desconectado del mundo que nos rodea y ser abandonado y dejado completamente solo. Jesús es el centro del universo y Aquel que se comunica íntimamente con toda la creación; sin embargo, sus criaturas le cubrieron los ojos y lo trataron como un “objeto” y no como una “persona”.

El sufrimiento de la omnisciencia controlada: Aunque los ojos de Jesús estaban cubiertos, por medio de su naturaleza divina (Divine Nature) conocía “con una intensidad extraordinariamente vívida” todo: la respiración áspera de quienes lo golpeaban, los movimientos musculares de sus manos al levantarlas para golpearlo e incluso los motivos de sus corazones viles. Saberlo todo y, aun así, tener que permanecer allí como un ciego indefenso, recibiendo toda aquella humillación, implicaba un dominio propio y un sufrimiento interior de una profundidad que el ser humano apenas puede imaginar.

Decisiones y aplicaciones para la vida del discípulo

a. Vivir una vida sin ningún “lugar cubierto”
Los soldados creían que podían cubrir los ojos del Señor con un paño, pero delante de Dios aun las tinieblas son como la luz. Incluso cuando estamos solos en una habitación donde nadie puede vernos, debemos recuperar la conciencia de la presencia de Dios: la conciencia de que el Señor está a nuestro lado y nos está viendo.

b. Mirar los ojos que contienen las lágrimas del Señor
Cada vez que pecamos, nos convertimos nuevamente en aquellos que cubren los ojos del Señor. Por el contrario, cuando ante la tentación de pecar recordamos: “El Señor me está viendo”, podemos salir del lugar de los ojos cubiertos y convertirnos en verdaderos discípulos que participan de la santidad del Señor. (Internet)

(4) Finalmente, en cuarto lugar, deseo recibir las enseñanzas que el Señor nos da mientras meditamos en estas palabras:

“Y decían contra él muchas otras cosas, blasfemando” [ἕτερα πολλὰ βλασφημοῦντες ἔλεγον εἰς αὐτόν (hetera polla blasphēmοuntes elegon eis auton)] (Lucas 22:65).

1. ἕτερα πολλὰ (hetera polla): La infinita variedad y expansión del pecado

Significado original: ἕτερα (hetera) no significa simplemente “otras cosas del mismo tipo”, sino que puede significar “cosas cualitativamente diferentes, de una clase inimaginable o inesperada”; mientras que πολλὰ (polla) significa “innumerables”, “muchísimas” o “una gran cantidad”.

Enseñanza espiritual: La naturaleza pecaminosa del ser humano no permanece en un solo lugar, sino que continuamente inventa nuevas formas de maldad. Los soldados no se conformaron con golpear físicamente a Jesús y burlarse de su oficio profético. Durante toda la noche, lo atormentaron continuamente, inventando nuevas formas de burla de todo tipo, extravagantes y viles (ἕτερα), en innumerable cantidad (πολλὰ). Esto nos advierte cuán terriblemente y de cuántas maneras diferentes puede expandirse y transformarse el pecado cuando lo dejamos sin control.

2. βλασφημοῦντες (blasphēmοuntes): La “blasfemia” cometida por las criaturas contra el Creador

Significado original: La forma original de esta palabra, βλασφημέω (blasphēmeō), va más allá de la “difamación” entre personas y significa “blasfemar”: profanar, deshonrar o dañar el santo nombre y la gloria de Dios.

Enseñanza espiritual: La multitud quizá pensaba que simplemente estaba insultando a un prisionero, pero la Escritura denuncia con precisión que sus acciones constituían el pecado de blasfemar contra Dios (βλασφημοῦντες). Con sus palabras pisotearon al Hijo de Dios. Por ello, debemos examinarnos con temor reverente, reconociendo que cuando difamamos a nuestros hermanos o derramamos palabras de queja y resentimiento contra la soberanía de Dios, esas palabras pueden convertirse, en esencia, en un “blasfemar” espiritual (βλασφημέω) que intenta apropiarse del honor que pertenece al Señor y deshonrarlo.

3. εἰς αὐτόν (eis auton): Recibiendo “dentro de sí” todas las flechas de maldiciones y palabras crueles

Significado original: εἰς (eis) es una preposición que expresa un movimiento espacial “hacia dentro de” (into). Es decir, describe cómo las numerosas palabras blasfemas y maldiciones que ellos derramaron penetraron plenamente en el interior de Jesús y en todo su cuerpo.

Enseñanza espiritual: Jesús no rechazó aquellas palabras crueles ni las hizo desaparecer con fuego del cielo. Como una esponja que absorbe toda el agua sucia, recibió en toda su persona y en todo su ser (εἰς αὐτόν) la basura lingüística más repugnante y contaminada que los seres humanos podían pronunciar. Debido a que el Señor atravesó esta cruz del abuso verbal, hoy nuestros pecados de lenguaje, nuestras palabras feas y llenas de espinas, pueden ser limpiados.

Decisiones y orientación para la oración en la vida del discípulo

a. Poner un guardián sobre mis labios

La naturaleza pecaminosa humana tiene la tendencia a derramar continuamente nuevas palabras malas (ἕτερα πολλὰ). Así como el Señor recibió en silencio durante toda la noche todas aquellas palabras de insulto, nosotros también necesitamos discernimiento para controlar nuestros labios cuando sentimos deseos de lanzar contra alguien palabras como puñales.

b. Recordar la paciencia del Señor

Cuando alguien derrama contra mí innumerables palabras de difamación, de tipos cualitativamente diferentes, debo mirar a Jesús y a su “eis auton (εἰς αὐτόν)”, quien ya recibió en todo su ser toda clase de violencia verbal. El amor del Señor, quien recibió en su cuerpo por mí todas aquellas palabras crueles, nos sanará.

(a) Oración final: Mirando al Señor que sufrió

Padre celestial, Dios rico en amor y misericordia:

Te damos gracias por permitirnos hoy meditar en la escena del sufrimiento de Jesús, quien, mientras estaba detenido, sufrió solo durante toda la noche.

Inclinamos nuestra cabeza con gratitud y alabanza ante el amor del Rey de reyes que nos creó, quien fue entregado en manos de sus criaturas y tratado como un juguete de niños (ἐνέπαιζον), soportando una cruel golpiza (δέροντες) que produjo un dolor semejante al de tener la carne desgarrada, y que, aun así, bebió silenciosamente hasta el final la copa de aquel sufrimiento.

Nos arrepentimos de nuestro orgullo y arrogancia delante de aquella omnipotencia controlada del Señor que, para cargar en nuestro lugar con la vergüenza y el castigo del pecado que nosotros merecíamos recibir, permaneció en silencio como un cordero llevado al matadero.

Señor, la multitud cubrió los ojos de Jesús (περικαλύψαντες) y se burló de él diciendo: “¿Quién es el que te golpeó?”, creyendo equivocadamente que, si cubrían los ojos de Jesús, también quedarían cubiertos sus propios pecados. Sin embargo, comprendemos que fueron ellos quienes se volvieron espiritualmente ciegos y no pudieron ver al Creador que estaba justamente delante de ellos.

¿Acaso nosotros también estamos viviendo en la misma ceguera espiritual que aquellos soldados, comportándonos en lugares secretos donde nadie nos ve como si Dios tampoco pudiera vernos, intentando cubrir los ojos del Señor? Restáuranos en la fe de Coram Deo, la conciencia de que vivimos delante de la presencia de Dios, quien penetra nuestro corazón y nuestro ser más íntimo. Permítenos vivir en santidad delante de la presencia del Señor, quien continuamente nos guarda con ojos semejantes a llamas de fuego.

Además, durante toda la noche, el Señor no evitó las flechas de maldición con las que lo difamaron y blasfemaron mediante toda clase de palabras extravagantes y repugnantes (ἕτερα πολλὰ). En lugar de esquivarlas, las recibió todas en su persona y en todo su ser (εἰς αὐτόν). Recordamos esa gracia por la cual nos dio vida al absorber con todo su ser la violencia verbal que se derramaba despiadadamente sobre él.

Ahora gobierna nuestros labios y haz que abandonemos las palabras malignas que hieren a nuestros prójimos y se apropian del honor que pertenece al Señor. Pon un guardián sobre nuestros labios para que solo contengan palabras de gratitud que den vida y transmitan gracia.

Cada vez que, en las circunstancias de la vida, encontremos una situación injusta y atravesemos una noche oscura, semejante a una celda de detención cerrada por todos lados, permite que miremos a Jesús, quien ya recorrió ese camino delante de nosotros y obtuvo la victoria.

Ayúdanos a renunciar al derecho de defendernos y vengarnos inmediatamente por nuestras propias fuerzas, y permítenos vivir la verdadera vida de un discípulo, en la cual la voluntad de Dios se cumple mediante nuestra humillación.

Anhelamos fervientemente que la Palabra que hoy hemos grabado en nuestro corazón se convierta en el poder de nuestra vida. Oramos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, quien soportó por nosotros toda vergüenza y sufrimiento.

Amén. (Internet)