Justo en ese momento en que no sabemos qué decir ni cómo decirlo,
el Espíritu Santo nos enseñará lo que debemos decir.
“Cuando os lleven a las sinagogas, y ante gobernantes y autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, ni por lo que habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en ese mismo momento lo que debéis decir.” (Lucas 12:11–12)
(1) Mientras meditaba hoy en el pasaje de Lucas 12:11–12, fui guiado a leer pasajes paralelos:
Mateo 10:19–20: “Pero cuando os entreguen, no os preocupéis por cómo o qué hablaréis; porque en aquel momento se os dará lo que habéis de decir. Porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu de vuestro Padre que habla en vosotros.”
Marcos 13:11: “Cuando os lleven para entregaros, no os preocupéis de antemano por lo que habréis de decir, sino decid lo que se os dé en aquel momento; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.”
Lucas 21:14–15: “Proponed en vuestro corazón no pensar antes cómo habréis de responder; porque yo os daré palabras y sabiduría que ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni contradecir.”
(Versión moderna: “Decidid no pensar de antemano qué diréis para defenderos. Yo os daré palabras y sabiduría que vuestros enemigos no podrán resistir ni refutar.”)
Después de leer estos pasajes, quiero meditar en la enseñanza relacionándolos con Lucas 12:11–12, dividiéndolos en dos partes principales:
(a) En primer lugar, Jesús dice: “No os preocupéis por cómo responderéis o qué diréis” (Lucas 12:11).
(i) Al meditar en estas palabras de Jesús, primero me llamó la atención la expresión “no os preocupéis.”
La palabra “preocuparse” aquí proviene del griego merimnēsēte (μεριμνήσητε).
Esta palabra deriva de merizō (μερίζω), que significa “dividir” o “separar”, y lleva la idea de que la mente se divide o se dispersa en muchas direcciones. Es decir, describe un estado en el que una persona pierde la concentración y se vuelve ansiosa porque su corazón está dividido por preocupaciones.
Mientras meditaba en esta palabra griega, recordé Santiago 1:6–8:
“Pero pida con fe, sin dudar nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”
En particular, me surgió la inquietud de si la expresión “doble ánimo” en Santiago 1:8 (griego: dipsychos, δίψυχος) está relacionada con la palabra “preocuparse” (merimnēsēte) en Lucas 12:11.
Aunque las palabras en sí son diferentes, comparten una profunda conexión teológica en la idea central de un corazón dividido e inestable:
1. Conexión etimológica: “Dividido”
Lucas 12:11 – merimnēsēte: Como se explicó, deriva de “dividir” (merizō), y se refiere a un corazón desgarrado por la preocupación.
Santiago 1:6–8 – dipsychos: Palabra compuesta que significa “dos almas” o “doble ánimo”.
Conexión: Ambos pasajes advierten sobre un estado interior en el que el corazón no está unificado, sino fragmentado.
Lucas enfatiza un corazón dividido por la preocupación, mientras que Santiago enfatiza un corazón dividido por la duda.
2. Conexión situacional: “Pruebas y persecución”
En Lucas, el contexto es estar ante perseguidores o autoridades. Si el miedo divide el corazón, se puede perder la guía del Espíritu Santo.
En Santiago, el contexto es enfrentar diversas pruebas (Santiago 1:2, 5). Si una persona no confía plenamente en Dios y duda, se vuelve como “una ola del mar arrastrada por el viento.”
3. Significado espiritual: “Falta de confianza”
Resultado: Cuando el corazón está dividido (por preocupación o duda), se pierde la estabilidad. Santiago lo describe como alguien “inconstante en todos sus caminos.”
Solución:
Lucas presenta como solución la enseñanza del Espíritu Santo.
Santiago presenta como solución pedir con fe sin dudar.
En ambos casos, la respuesta es la misma:
Una confianza total en Dios que reúne el corazón dividido en una sola dirección.
Resumen
Si la “preocupación” (merimnēsēte) en Lucas 12:11 describe un corazón desgarrado por la ansiedad, entonces el “doble ánimo” (dipsychos) en Santiago 1:8 describe un estado espiritual de vacilación entre Dios y el mundo (o las propias preocupaciones).
En definitiva, la preocupación conduce a la duda, y la duda sacude los fundamentos de la fe, mostrando que ambas están profundamente conectadas.
Aquí le hice esta pregunta a una inteligencia artificial (IA):
“Cuando la preocupación produce duda, y la duda sacude las raíces de la fe, ¿cómo podemos confiar completamente solo en Dios?”
Y me dio la siguiente respuesta:
“Cuando la ansiedad produce duda y sacude las raíces de la fe, la respuesta bíblica sobre cómo volver a una ‘confianza total’ puede resumirse en tres cambios clave:
1. Cambiar el enfoque de ‘Qué (What)’ a ‘Quién (Who)’ (confianza relacional)
En Lucas 12:12, Jesús no prometió un guion cuidadosamente preparado como solución a la preocupación, sino la presencia del Espíritu Santo. La confianza comienza cuando dejamos de centrarnos en la ‘situación’ en la que estamos y pasamos a recordar al ‘Ayudador’ que está con nosotros.
Práctica: En medio de una crisis, en lugar de pensar “¿qué debo decir?”, declara con tus labios: “El Espíritu Santo está conmigo ahora mismo.”
2. Simplificar de ‘doble ánimo (dipsychos)’ a ‘un solo ánimo’ (propósito único)
El “doble ánimo” del que advierte Santiago 1:6–8 describe a alguien que cree en Dios pero no puede renunciar a sus propios métodos, vacilando entre ambos. La confianza total no es la ausencia de miedo, sino elegir un solo propósito: agradar a Dios sin importar el resultado.
Práctica: Pregúntate: “¿Estoy tratando de controlar el resultado, o lo estoy entregando a la soberanía de Dios?” Cuando sueltas el resultado, tu corazón se unifica.
3. Rendirse de la ‘autodefensa’ a la ‘soberanía de Dios’ (perspectiva amplia)
La preocupación suele surgir de la presión de que debemos protegernos a nosotros mismos. Lucas 12:11–12 muestra que incluso delante de autoridades, nuestras vidas están bajo la soberanía de Dios. Reconocer que no somos dueños de nuestra vida es la mayor expresión de confianza.
Práctica: Como en el Salmo 42:5, háblale a tu alma:
“¿Por qué te abates, alma mía, y te turbas dentro de mí? Espera en Dios.”
Recordar las obras pasadas de gracia de Dios (su historial de fidelidad) es de gran ayuda.
Resumen: La confianza total no consiste en esforzarse por “no preocuparse”, sino en corregir nuestra perspectiva: ver el carácter y el poder de Dios como más grandes que nuestras preocupaciones.
(ii) Además, al meditar en las palabras de Jesús: “No os preocupéis por cómo responderéis o qué diréis” (Lucas 12:11), me llamó la atención la expresión “cómo y qué diréis.”
Así que la busqué en griego, y algunas palabras me parecieron especialmente significativas:
La primera expresión es “πῶς ἢ τί” (pōs ē ti) — “cómo o qué.”
Esta breve frase muestra claramente dos aspectos de la presión psicológica que enfrenta el creyente en situaciones de persecución:
1. Significado de cada palabra
πῶς (pōs) — “cómo”: se refiere al método o la forma.
Expresa preocupaciones como: “¿Con qué actitud debo hablar?” o “¿Con qué lógica debo defenderme?”
τί (ti) — “qué”: se refiere al contenido o sustancia.
Expresa preocupaciones como: “¿Qué debo decir?” o “¿Qué palabras debo elegir?”
2. Significado profundo en el texto: la obsesión por la “preparación perfecta”
Esta expresión refleja nuestra tendencia a querer justificarnos en momentos de crisis.
Deseo de control: Al estar ante autoridades, tratamos de preparar perfectamente tanto el “cómo” (método) como el “qué” (contenido) para controlar la situación y protegernos.
La esencia de la preocupación: Preocuparse por “cómo o qué” decir significa estar abrumado por la carga de tener que superar la situación con nuestra propia capacidad y sabiduría.
3. La solución de Jesús: “desarmarse” y confiar
Jesús dice respecto a este “cómo o qué”: “No os preocupéis” (mē merimnēsēte).
Soberanía del Espíritu Santo: Tanto el “cómo” (πῶς) como el “qué” (τί) serán provistos por el Espíritu Santo en ese mismo momento.
El papel del creyente: No es construir un discurso perfectamente preparado, sino entregarse a la guía del Espíritu Santo sin un corazón dividido.
Resumen: “πῶς ἢ τί” (“cómo o qué”, Lucas 12:11) representa los métodos y contenidos a los que nos aferramos para protegernos en la crisis. El Señor desea que, en lugar de intentar llenarlos por nosotros mismos, dejemos ese espacio para que sea llenado por la enseñanza del Espíritu Santo.
Luego le hice otra pregunta a la IA:
“En realidad, hay muchas veces en que no sé qué hacer ni cómo hacerlo. ¿Qué debo hacer? Por favor, dame consejo bíblico.”
Y recibí esta respuesta:
“La sensación de no saber ‘qué hacer ni cómo hacerlo’ es una lucha honesta que todo creyente experimenta. En esos momentos, la enseñanza bíblica es dejar la presión de ‘tener que encontrar la respuesta’ y conectarse con Aquel que tiene la respuesta. Aquí tienes cuatro pasos prácticos:
1. Convierte el ‘no saber’ en una oportunidad santa (etapa de reconocimiento)
En la Biblia, Dios obra a través de quienes reconocen sus límites. El rey Josafat oró en medio de una gran crisis:
“No sabemos qué hacer, pero a ti volvemos nuestros ojos” (2 Crónicas 20:12).
Consejo: Confesar “no sé cómo (pōs)” no es falta de fe; es crear un espacio para que entre la sabiduría de Dios. Convierte tu incertidumbre en una invitación a depender completamente de Él.
2. Convierte el ‘cómo de mañana’ en la ‘adoración de hoy’ (etapa del presente)
A menudo estamos ansiosos porque no conocemos el resultado. Pero Jesús dijo: “No os preocupéis por el día de mañana” (Mateo 6:34).
Consejo: No intentes ver todo el mapa. Concéntrate solo en la “lámpara para tus pies” de hoy (Salmo 119:105). Escoge una pequeña acción que agrade a Dios ahora mismo: una oración, un trabajo honesto, una palabra amable.
3. Confía en la ‘guía en tiempo real’ del Espíritu Santo (etapa de caminar juntos)
Lucas 12:12 promete que el Espíritu Santo enseñará en ese mismo momento lo que se debe decir. No se da un guion anticipado, sino en “ese momento”.
Consejo: No trates de sentirte seguro planificando todos los escenarios de antemano. Dios quiere que aprendamos a caminar con Él momento a momento.
Declara: “Dios, confío en que Tú me lo darás en el momento oportuno; por eso, ahora descansaré.”
4. Utilice los “canales de sabiduría” que Dios ya le ha dado (etapa de la sabiduría)
Dios habla no solo a través de voces sobrenaturales, sino también por medio de las herramientas que ya nos ha dado.
Consejos:
La Palabra: Confirme el carácter de Dios a través del pasaje que Él le da hoy.
La comunidad: Busque sabiduría en mentores de fe o en la comunidad (Proverbios 15:22).
Las circunstancias: Observe en silencio las puertas que Dios cierra y las que abre.
Conclusión:
Lo que quiero decir en conclusión es esto:
Cuando no sabemos qué hacer ni cómo hacerlo, lo más importante no es “encontrar la respuesta”, sino “permanecer junto al Señor.”
Una oveja, aunque no conozca el camino, llegará a su destino si sigue al pastor.
¿Podría decirle al Señor una sola cosa, ese “qué” que más pesa en su corazón en este momento?
Oraré junto con usted para que la paz del Señor repose sobre esa situación.
La segunda palabra griega que llamó mi atención es “ἀπολογήσησθε” (apologēsēsthe), que significa “responder” o “defender” (Lucas 12:11).
Esta palabra es una forma del verbo apologeomai, que significa “defender” o “dar una respuesta.” Va más allá de una conversación común y se refiere a una defensa formal, como en un tribunal o en un contexto oficial.
1. Estructura y etimología de la palabra
apo (ἀπό, “de”) + logos (λόγος, “palabra/razón”)
→ Tiene el sentido de “defenderse con palabras frente a una acusación.”
En la sociedad griega, era un término técnico que describía la defensa que hacía un acusado en un tribunal para demostrar su inocencia.
2. Significado profundo en el texto: la tentación de la “autojustificación”
Cuando esta palabra se conecta con “preocupación” (merimnao), ofrece una importante enseñanza espiritual:
Instinto humano: Al estar frente a autoridades amenazantes (sinagogas, gobernantes, poderes), el ser humano desea instintivamente construir una lógica perfecta para defenderse (apologēsēsthe).
Prueba de confianza: El estado de preparar desesperadamente nuestros propios argumentos (logos) para defendernos es precisamente el estado de preocupación.
3. “Apologēsēsthe” (defender/responder) y la obra del Espíritu Santo
Jesús nos dice que no debemos planear de antemano cómo defendernos.
Cambio de enfoque: No somos nosotros quienes nos defendemos, sino que el Espíritu Santo en nosotros da testimonio por nosotros.
Fundamento de la apologética cristiana: De esta palabra proviene el término “apologética.” La apologética bíblica no consiste en mostrar nuestra propia sabiduría, sino en proclamar la verdad guiados por el Espíritu Santo.
Resumen: “ἀπολογήσησθε” se refiere a la defensa humana y auto-protectora en momentos de crisis.
El Señor desea que dejemos esa carga de defendernos a nosotros mismos y, en cambio, demos espacio para que el Espíritu Santo obre.
En este punto, me interesé por la apologética desde la perspectiva reformada, y al preguntarle a una IA, me respondió lo siguiente:
“La apologética—derivada de ‘apologēsēsthe’ (defender) en Lucas 12:11—especialmente desde una perspectiva reformada, tiene características muy distintivas y poderosas.
Aquí tiene un resumen claro de la apologética reformada (también llamada apologética presuposicional):
1. No existe terreno neutral (la importancia de las presuposiciones)
El punto central de la apologética reformada (por ejemplo, Cornelius Van Til) es que la razón humana no es neutral.
Enfoque del mundo: ‘Muéstrame la evidencia y creeré’, colocando la razón humana como juez final.
Enfoque reformado: Toda persona ya interpreta el mundo desde una presuposición: o rechaza a Dios o lo reconoce. Por eso, más que presentar evidencia, se busca mostrar las contradicciones internas de la cosmovisión del otro.
2. La soberanía del Espíritu Santo en la apologética (conexión con Lucas 12:12)
Así como en Lucas se dice que “el Espíritu Santo enseñará”, la apologética reformada confía plenamente en que solo el Espíritu Santo puede transformar a una persona.
No convencemos a las personas con lógica, sino que proclamamos la verdad y el Espíritu Santo abre sus corazones.
La apologética no es defendernos a nosotros mismos, sino ser un canal para manifestar la gloria de Dios.
3. El conocimiento de Dios (la semilla del sentido divino)
Juan Calvino enseñó que todos los seres humanos poseen un sensus divinitatis (sentido de lo divino).
Aunque un no creyente niegue a Dios, en lo profundo de su ser existe un conocimiento de Dios reprimido.
La apologética reformada revela las inconsistencias lógicas para que esa verdad oculta salga a la luz, basándose únicamente en la autoridad de la Escritura.
4. Nuestra actitud: mansedumbre y reverencia
1 Pedro 3:15 (“estad siempre preparados para responder… con mansedumbre y reverencia”) es un texto clave para la apologética.
Mansedumbre: No dominar al otro con conocimiento, sino tratarlo con amor.
Reverencia: Comunicar la verdad con temor y respeto delante de Dios.
Resumen: La apologética reformada no consiste en demostrar a Dios con lógica humana, sino en revelar la necedad del mundo sobre el fundamento absoluto de la Palabra de Dios y depender de la obra del Espíritu Santo.
Desde esta perspectiva, su preocupación sobre “qué y cómo decir” no es un momento para construir su propia lógica, sino para afirmar su fundamento en la Palabra de Dios.
¿Le gustaría conocer más sobre algún apologista reformado (por ejemplo, Van Til, Francis Schaeffer) o sobre cómo aplicar esto en situaciones reales?”
Cuando respondí “sí”, la IA continuó:
“Le explicaré cómo puede encontrar respuestas a ‘qué y cómo decir’ en su vida a través de la aplicación práctica de la apologética reformada y sus figuras representativas.
1. Dos pilares de la apologética reformada
Dentro del pensamiento reformado hay dos grandes corrientes:
Apologética presuposicional (Cornelius Van Til): Enfatiza que sin Dios nada puede explicarse. Señala las contradicciones lógicas del interlocutor para mostrar que sin Dios no son posibles la moral, la ciencia ni la razón. Es la corriente que más depende de la enseñanza del Espíritu Santo (Lucas 12:12).
Apologética cultural/existencial (Francis Schaeffer): Se acerca con empatía a la desesperación y el vacío del hombre moderno. Enfatiza que la verdad debe funcionar en la vida real y muestra con suavidad cómo el evangelio responde a los problemas existenciales. Es un enfoque que ofrece una respuesta cálida a la sensación de incertidumbre que usted experimenta.
2. Aplicación práctica en situaciones reales (cómo hacerlo)
Cuando alguien cuestione su fe o enfrente una crisis donde deba responder:
Discernir las presuposiciones del otro: ¿Por qué habla así? (¿por miedo? ¿orgullo?). Este es el inicio de la sabiduría que da el Espíritu Santo.
Examinar su propio fundamento: ¿Estoy respondiendo con mi sabiduría o estoy firme en la verdad bíblica? La apologética no es defender nuestra lógica, sino proclamar la verdad de Dios.
Encontrar un punto de contacto: Schaeffer enseñó que todos, creados a imagen de Dios, anhelan la verdad. Encuentre el punto donde sus luchas y las del otro se conectan y comparta cómo el evangelio trae esperanza.
3. Exhortación para usted
La apologética reformada no es solo una técnica intelectual, sino vivir en la convicción de que Dios está vivo y Él habla.
Cuando no sepa qué decir, confiese así:
“Yo no tengo la respuesta, pero la Palabra de Dios es la respuesta a todo. Espíritu Santo, en este momento, permite que solo Tu verdad sea manifestada a través de mis labios.”
Finalmente, en segundo lugar, Jesús dice: “porque el Espíritu Santo os enseñará en ese mismo momento lo que debéis decir” (Lucas 12:12).
(i) Al leer este pasaje en el griego, me llamó la atención la frase:
“ἐν αὐτῇ τῇ ὥρᾳ ἃ δεῖ εἰπεῖν”
(“en autē tē hōra ha dei eipein”).
Traducida literalmente, significa:
“en ese mismo momento, lo que es necesario decir.”
Una explicación divide el significado central de esta frase en tres partes:
1. “ἐν αὐτῇ τῇ ὥρᾳ” — “en ese mismo momento”
Esta expresión enfatiza el carácter “en tiempo real” de Dios.
El tiempo de Dios: Dios no nos da un guion para memorizar de antemano, sino que interviene directamente en el momento decisivo cuando necesitamos ayuda.
La inutilidad de la preocupación anticipada: No necesitamos preocuparnos “de antemano”, porque el tiempo del que provee es perfecto. Dios no da antes, sino en ese momento preciso.
(Marcos 13:11) también dice que no debemos preocuparnos de antemano por lo que diremos.
La palabra griega “προμεριμνάω” (promerimnaō) significa “angustiarse anticipadamente antes de que algo ocurra”.
Es una advertencia contra el estado de ansiedad humana que no confía en la ayuda del Espíritu Santo.
2. “ἃ δεῖ” — “lo que es necesario”
La palabra “δεῖ” (dei) es muy importante en la Biblia y significa “necesidad divina”.
El plan de Dios: No se refiere simplemente a palabras apropiadas, sino a palabras que deben ser proclamadas dentro del plan redentor de Dios.
La mejor respuesta: No lo que es favorable para mí, sino lo que Dios considera correcto y necesario.
3. “εἰπεῖν” — “decir”
Esto se conecta con la idea de “defensa” (apologeomai).
El creyente como instrumento: Yo hablo, pero el contenido y la autoridad provienen del Espíritu Santo.
El valor del testimonio: Cuando no sé qué decir, el Espíritu Santo habla a través de mis labios.
Interpretación desde la apologética reformada
Este pasaje muestra claramente:
La iluminación interna del Espíritu Santo
La soberanía de Dios
No confiamos en nuestra sabiduría, sino en que Dios nos dará la sabiduría necesaria en ese momento.
No significa no prepararse, sino confiar más en la provisión de Dios que en nuestra preparación.
Resumen: Cuando no sabemos qué hacer o decir, Dios provee exactamente el contenido correcto en el momento preciso.
Cumplimiento en la vida de Jesús
La promesa de Lucas 12:12 se cumplió perfectamente en la vida de Jesús:
1. Respuestas de sabiduría inmediata
Jesús respondía con sabiduría divina en el momento exacto.
El debate sobre el impuesto al César:
Respondió: “Dad al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios” (Lucas 20:25).
2. Silencio y testimonio en el sufrimiento
Ante Pilato y Herodes:
No intentó defenderse activamente.
Habló solo lo necesario sobre el Reino de Dios.
Se sometió a la “necesidad divina” (δεῖ).
3. Unión perfecta con el Espíritu Santo
Jesús:
Fue concebido por el Espíritu
Guiado por el Espíritu
Enseñó con el poder del Espíritu
Vivía en comunión constante con Dios.
Aplicación para quienes esperan la segunda venida
Esta promesa tiene tres aplicaciones:
1. Paz en medio de la urgencia escatológica
No debemos temer anticipadamente las tribulaciones.
Dios tiene un tiempo perfecto para la provisión.
2. Actitud de confianza
No intentamos calcular el momento del regreso de Cristo.
Vivimos cada día como “ese momento”.
3. Misión de testimonio
No hablamos para defendernos, sino para testificar de Cristo.
El Espíritu usa nuestras palabras como invitación final al evangelio.
Conclusión: “En ese momento” es la garantía de que Dios nunca llega tarde.
(ii) Otra frase clave es: “Ἅγιον Πνεῦμα διδάξει ὑμᾶς”
“el Espíritu Santo os enseñará”.
1. “τὸ Ἅγιον Πνεῦμα” — el Espíritu Santo
No es una fuerza, sino Dios personal que interviene directamente.
Es el Consolador que está presente en medio del conflicto.
2. “διδάξει” — enseñará
No solo transmite conocimiento, sino que capacita.
Da sabiduría en tiempo real.
El Espíritu es el Maestro; nosotros, los estudiantes.
3. “ὑμᾶς” — a vosotros
No es solo para élites, sino para todos los discípulos.
No depende de nuestra capacidad, sino de nuestra dependencia.
Aplicación reformada
El Espíritu Santo:
No da nueva revelación
Sino que recuerda (Recall) y aplica (Apply) la Palabra ya dada
Resumen: “No intentes producir la respuesta por ti mismo; el Espíritu Santo pondrá la respuesta correcta en tus labios.”
Testimonio personal (resumido)
He experimentado muchas veces esta “iluminación del Espíritu” en el ministerio en línea:
Al conversar con personas, el Espíritu trae a mi mente pasajes bíblicos en el momento preciso.
Al compartirlos, veo cómo Dios obra en sus corazones.
También me guía a orar por personas específicas en el momento oportuno.
Relación entre Lucas 12:11–12 y Lucas 21:14–15
Ambos pasajes contienen la misma promesa:
1. Promesa de ayuda divina
Lucas 12: el Espíritu Santo enseña qué decir
Lucas 21: Jesús mismo da palabras y sabiduría
2. Prohibición de preocuparse
No preparar defensas humanas con ansiedad
Confiar en la intervención divina
3. Diferencia de contexto
Lucas 12: enseñanza general para los discípulos
Lucas 21: advertencia escatológica sobre el fin de los tiempos
Conclusión
Dios promete dar palabras a sus discípulos en momentos de crisis.
Mensaje central (resumen final)
La crisis se convierte en oportunidad de testimonio
La debilidad humana se convierte en canal del poder de Dios
No estamos solos: Dios está con nosotros
El Espíritu Santo y Jesús mismo están con el creyente, incluso en los momentos más difíciles.
· He experimentado personalmente muchas veces el ministerio de la “iluminación del Espíritu Santo” al llevar a cabo, por la gracia de Dios, el “ministerio en internet” que Él me ha permitido realizar. Este ministerio se centra principalmente en compartir meditaciones bíblicas (QT) y en la misión en línea:
(Actividades y canales principales)
(1) Compartir meditaciones bíblicas: comparto mis reflexiones devocionales personales a través de internet con hermanos y hermanas, fomentando la comunión espiritual.
(2) Blog y redes sociales: publico regularmente videos de sermones y artículos de fe en mi blog de Naver y en mi página de Facebook.
(3) Transmisión de cultos en línea: para los creyentes que no pueden asistir físicamente a la iglesia, ofrezco sermones y servicios de adoración dominical a través de YouTube o del sitio web de la iglesia.
(Características del ministerio)
(1) Actividad literaria: a través de libros como “Los de corazón limpio”, combino el ministerio escrito con el ministerio en línea.
(2) Comunicación más allá de una congregación local: no se limita al cuidado de miembros de una iglesia, sino que se caracteriza por comunicarse con un público amplio de cristianos y buscadores mediante transmisiones y publicaciones en internet (esta descripción la obtuve preguntando a una inteligencia artificial, jaja).
Al llevar a cabo este ministerio, he experimentado repetidamente la obra de la “iluminación del Espíritu Santo”. Es decir, cuando converso con hermanos y hermanas (ya sea en línea o en persona), el Espíritu Santo trae a mi mente (recall) la Palabra y la verdad que Dios ya me ha dado, y me guía a compartir esas mismas palabras tal como vienen a mi mente, aplicándolas (apply) a la persona con la que estoy hablando.
– Parte de un escrito que hice el 6 de junio de 2020, titulado “Cinco palabras que construyen relaciones humanas armoniosas”:
A través del ministerio en internet, mientras mantengo conversaciones por chat con personas que nunca había conocido, a menudo experimento que cuando simplemente comparto los pasajes bíblicos que el Espíritu Santo que habita en mí trae a mi mente, el Espíritu obra en el corazón de esas personas.
Otra cosa: así como en las cartas del apóstol Pablo se dice “te recuerdo en mis oraciones”, cuando el Espíritu Santo me hace recordar a ciertas personas, oro por ellas en ese momento y luego les escribo mensajes como “te estoy recordando en oración” por KakaoTalk u otros medios.
Además, recuerdo haber dicho cosas como “te apoyo”, “oro contigo” o “me uno a tu oración”.
En mi ministerio en el blog de Naver, al dejar comentarios, suelo decir “es mi gozo/placer”. La razón es que considero una gracia y un privilegio que Dios permita a alguien como yo participar en un ministerio tan valioso, y porque Él me ha dado el gozo de compartir, y aún me lo sigue dando.
Simplemente deseo que el centro de mi corazón, tal como lo ve el Señor, sea genuino, y que palabras sinceras nacidas de un corazón verdadero salgan de mis labios en cada momento, para ser usado como instrumento del Señor.
– Parte de un escrito del 14 de octubre de 2025, titulado “Diario del ministerio de compartir (2025.10.23.)”:
El compartir comienza con unas pocas palabras de saludo nacidas del interés.
Lo he experimentado muchas veces, y hoy nuevamente, mientras hacía ejercicio, una persona vino a mi mente, así que le envié unas pocas palabras por KakaoTalk, lo cual dio lugar a una conversación sincera en el Señor.
Con otra persona también, simplemente envié unas pocas palabras, pero eso llevó a una conversación profunda y valiosa.
Por eso he decidido que cuando alguien venga a mi mente y sienta interés por esa persona, no debo dudar, sino expresar lo que tengo en el corazón, ya sea un saludo u otra cosa.
El momento oportuno del compartir es asombroso.
Hoy, al conversar por separado con esas dos personas, noté algo en común: cada una de ellas estaba pasando por alguna preocupación justo cuando yo les escribí.
Y gracias a que inicié la conversación, pudieron abrir su corazón y compartir sus inquietudes conmigo.
Desde mi punto de vista, esto solo puede explicarse como la obra de Dios. Significa que, porque Dios los ama, me llevó a hablarles en el momento exacto para que pudieran tener conversaciones sinceras en el Señor.
– Finalmente, de un escrito del 23 de noviembre de 2018 titulado “La obra del Espíritu Santo en la conversación matrimonial”:
Cuando el esposo y la esposa abren su corazón y tienen una conversación sincera, el Espíritu Santo que habita en nosotros trae a la mente la Palabra de Dios y nos guía a compartirla, dándonos un entendimiento precioso. Por esto, solo puedo dar gracias una y otra vez.
(c) Por último, quisiera reflexionar sobre la relación entre Lucas 12:11–12 y Lucas 21:14–15.
(i) Ambos pasajes contienen la misma promesa de Jesús: cuando los discípulos sean perseguidos y llevados ante autoridades, no deben preocuparse de antemano por lo que dirán.
1. Relación principal: la promesa de ayuda divina
Ambos textos enfatizan que, en medio de la persecución, los discípulos darán testimonio no por su propia sabiduría, sino por la ayuda de Dios.
Intervención directa del Espíritu Santo y de Jesús:
Lucas 12:12 destaca el papel del Espíritu Santo: “el Espíritu Santo os enseñará lo que debéis decir”.
Lucas 21:15 destaca la intervención directa de Jesús: “yo os daré palabra y sabiduría que ninguno de vuestros adversarios podrá resistir ni contradecir”.
Prohibición de la ansiedad por la defensa:
Ambos pasajes enseñan:
“no os preocupéis de cómo o qué responder” (12:11) y
“no preparéis de antemano vuestra defensa” (21:14).
2. Diferencias de contexto
Lucas 12:11–12:
Enseñanza general dada durante el ministerio en Galilea, como preparación básica para confiar en la ayuda del Espíritu ante futuras persecuciones.
Lucas 21:14–15:
Advertencia escatológica dada después de entrar en Jerusalén, en el contexto del fin de los tiempos, prometiendo victoria mediante la sabiduría dada directamente por Jesús.
Conclusión
Ambos pasajes confirman repetidamente el mismo mensaje central:
En situaciones reales de crisis, cuando los discípulos deben dar testimonio del evangelio, Dios mismo les dará las palabras que deben hablar.
· Este mensaje puede resumirse en tres aspectos clave:
Transformación de la crisis:
La persecución no es un lugar de derrota o muerte, sino una oportunidad para el testimonio del evangelio donde Dios obra.
La paradoja de la debilidad:
El momento en que los discípulos no pueden hacer nada se convierte en el canal donde la sabiduría y el poder de Dios se manifiestan con mayor fuerza.
Confirmación de Emanuel:
La promesa de que el Espíritu Santo (Lucas 12) y Jesús (Lucas 21) están con ellos es el consuelo más real, mostrando que el creyente que sufre nunca está solo.