El Señor a quien debemos temer nos dice: “No teman.”

 

 



“A ustedes, mis amigos, les digo: no teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer más. Pero les mostraré a quién deben temer: teman a Aquel que, después de quitar la vida, tiene poder para arrojar al infierno. Sí, les digo, a Él deben temer. ¿No se venden cinco pajarillos por dos moneditas? Sin embargo, ni uno de ellos está olvidado delante de Dios. Aun los cabellos de la cabeza de ustedes están todos contados. No teman; ustedes valen más que muchos pajarillos.” (Lucas 12:4–7)

 



(1) En el pasaje de hoy, Lucas 12:4–7, Jesús se dirige a sus discípulos (v.1) llamándolos “mis amigos” (v.4). Les dice “no teman” dos veces (vv. 4 y 7), y también les dice “teman” tres veces (v. 5). En el texto griego, la palabra phobeisthe (φοβεῖσθε), que significa “temer”, aparece un total de cinco veces en este pasaje.

(a) En primer lugar, quisiera reflexionar sobre la expresión “mis amigos”, que Jesús usa al dirigirse a sus discípulos.

La palabra griega es philois (φίλοις), que es la forma dativa plural del sustantivo philos (φίλος), que significa “amigo”. Es un término íntimo que Jesús utiliza para llamar a sus discípulos “mis amigos”.

Sus significados principales y características son los siguientes:

1. Significado básico de la palabra

Etimología: Proviene del verbo phileo (φιλέω), que significa “amar”.
Definición: Va más allá de un simple conocido; se refiere a una persona amada o a un compañero cercano en una relación personal, íntima y de confianza.

2. Significado especial en Lucas 12:4

Una expresión poco común: Es uno de los pocos casos en los Evangelios donde Jesús llama directamente a sus discípulos “mis amigos”.

Una expresión similar aparece en Juan 15:14–15. Allí, el significado va más allá de la simple cercanía y adquiere un sentido más profundo: el de “compañeros de pacto” que comparten los secretos del Reino de Dios y caminan juntos en las alegrías y sufrimientos de la vida.

Esto puede resumirse en tres puntos clave:

1) De “siervos” a “herederos y participantes”

Compartir el conocimiento: El siervo ejecuta órdenes sin conocer los planes de su señor, pero el amigo comparte el corazón y los propósitos de su señor.

Revelación de los secretos: Jesús dijo: “Todo lo que oí de mi Padre se lo he dado a conocer a ustedes”, tratándolos como personas de confianza que comparten los misterios del Reino de Dios.

2) Una relación basada en el amor sacrificial

El mayor amor: Como dice el versículo 13, “Nadie tiene mayor amor que este: que uno dé su vida por sus amigos.” Esta relación de amistad se confirma mediante la muerte sacrificial del Señor.

Significado de philos: Derivado de phileo, implica ser amado, con un vínculo de afecto emocional y profunda confianza.

3) Demostrada mediante la obediencia voluntaria

Condición de la relación: En el versículo 14, Jesús dice: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando.” Esto no establece un requisito para ser amigo, sino que muestra que participar voluntariamente en la voluntad del Señor es la esencia de la amistad.

Responsabilidad mutua: Esta amistad no es una sumisión bajo autoridad vertical, sino un compromiso compartido: estar de acuerdo con los valores del Señor y participar como colaboradores en su obra.

Conclusión: En Juan 15, ser llamado “amigo” significa conocer el corazón del Señor (sus secretos), recibir vida a través de su sacrificio y, ahora, seguir su voluntad con gozo.

Énfasis contrastivo: En contraste con los fariseos (opositores) criticados en el versículo anterior (Lucas 12:1), esta expresión se utiliza para destacar la relación especial que Jesús tiene con sus discípulos, quienes siguen su enseñanza y comparten sus sufrimientos.

Consuelo y ánimo: A los discípulos que se enfrentan a persecuciones y amenazas (los que matan el cuerpo), esto les recuerda que no están solos, sino que son colaboradores íntimos que comparten la vida y la muerte, el gozo y el sufrimiento con el Señor, dándoles así la fuerza para vencer el miedo.

En última instancia, esta expresión muestra que los discípulos no son simplemente “estudiantes” o “siervos”, sino que están en la relación más cercana: comparten los secretos de Dios y reciben el cuidado del Señor.

(b) La siguiente palabra que llamó mi atención para meditar es el término griego phobeisthe (φοβεῖσθε), que significa “temer”, y que aparece un total de cinco veces en el pasaje de hoy (Lucas 12:4–7):

(1) (v.4) “No teman a los que matan el cuerpo”
(2) (v.5) “Les mostraré a quién deben temer…”
(3) (v.5) “Teman a Él”
(4) (v.5) “Sí, les digo, témanle”
(5) (v.7) “No teman; ustedes valen más que muchos pajarillos”

(i) Esta palabra, que aparece cinco veces, se usa en dos contextos contrastantes según su objeto:

• (1) Respecto a las personas (vv. 4, 7): “No teman”

Se utiliza junto con la partícula negativa (mē, μὴ), que significa “no”, indicando que no deben sentir miedo ni intimidarse ante la persecución o amenazas humanas.

1. Característica gramatical: imperativo presente

En griego, la combinación “mē + imperativo presente” no solo significa “no lo hagas en el futuro”, sino más bien “deja de hacer lo que estás haciendo ahora”.

Significado: “Dejen de tener miedo” o “no sigan teniendo miedo.”

Contexto: Es probable que los discípulos ya estuvieran sintiendo temor debido a la presión y amenazas de los fariseos. Jesús los anima a no dejarse dominar por ese miedo.

2. Sentido pasivo/medio: “No se dejen dominar”

La palabra está en forma pasiva/media, lo que indica que el miedo es una emoción “impuesta” desde amenazas externas (los perseguidores).

Significado: No se dejen dominar ni controlar por amenazas externas.

Punto clave: Los seres humanos pueden matar el cuerpo, pero no el alma; por lo tanto, no deben dejarse arrastrar pasivamente por el miedo que ellos provocan.

3. Diferencia entre los versículos 4 y 7 (énfasis suave)

Es interesante que el peso de la expresión “no teman” varía ligeramente entre los versículos 4 y 7:

Versículo 4 (prohibición general): Una declaración de principio: “No teman a los que matan.”

Versículo 7 (consuelo continuo): Un consuelo más profundo: “Ahora pueden dejar de temer realmente”, ya que Dios cuenta incluso los cabellos de su cabeza. Es una invitación a descansar y confiar.

4. Resumen

El “temor” hacia las personas (phobeisthe) significa: “Dejen de estar intimidados y temblando ante las amenazas del mundo.”
Jesús llama a sus discípulos “amigos” y enfatiza que incluso la mayor amenaza que el mundo puede dar—la muerte—está bajo la soberanía de Dios, por lo que no hay necesidad de sentirse abatidos.

• (2) Respecto a Dios (v. 5): “Témanle”

Aquí, el mandato de “temer” va más allá del miedo común y se refiere a la reverencia, un temor santo hacia Dios, quien tiene autoridad sobre la vida, la muerte y el juicio.

Análisis del griego: la dualidad de phobeō (φοβέω)

La misma palabra se usa tanto para “no temer a las personas” como para “temer a Dios”, pero cuando el objeto es Dios, su carácter y peso cambian completamente:

1. Diferencia gramatical: mandato decisivo (aoristo)

En el versículo 5, cuando dice “témanle” (phobēthēte), está en forma aorista.

Significado: “Teman de manera decisiva, firme y definitiva.”
Característica: Mientras que “no teman” (tiempo presente) significa “dejen de estar temiendo”, este mandato es una instrucción fuerte para decidir correctamente la actitud hacia Dios.

2. Contraste de autoridad (cuerpo vs. alma)

Jesús contrasta el alcance de la autoridad del objeto del temor:

Seres humanos: Solo pueden matar el cuerpo (no dignos de temor).
Dios: Tiene autoridad sobre el cuerpo y el alma, incluso para arrojarlos al infierno (digno de temor).

3. De “miedo” a “reverencia”

Temer a Dios aquí no significa un terror servil como ante los poderosos del mundo.

Reordenar prioridades: Valorar más el juicio y la soberanía de Dios que las amenazas del mundo.

Temor reverente: La actitud apropiada de la criatura ante el Creador, quien tiene la autoridad final sobre la vida y la muerte.

4. Repetición enfática en el versículo 5

Al final del versículo 5, Jesús repite: “Sí, les digo, témanle.”

Aquí, el verbo vuelve al tiempo presente (phobeisthe), enfatizando:

Una actitud continua: Vivir manteniendo siempre un corazón reverente hacia Dios.
Resumen

Respecto a las personas, “temer” significa: no dejarse intimidar ni vivir con ansiedad por sus amenazas.
Respecto a Dios, “temer” significa: reconocer y reverenciar únicamente a Él como la autoridad suprema.

En conclusión, este pasaje enseña una verdad paradójica:
solo cuando tememos correctamente a Dios, podemos ser verdaderamente libres del temor a los hombres.

- El “temor” de Dios tiene dos niveles de significado (Internet):

(1) Miedo (Dread): el temblor instintivo que siente un pecador al estar ante el Juez santo (Hebreos 10:31, “¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!”),

(2) Reverencia (Reverence): una actitud voluntaria de respeto y adoración que surge al ser sobrecogido por la majestad y santidad de Dios.

1. Trasfondo del Antiguo Testamento: conexión con el hebreo yare (יָרֵא)

La enseñanza de Jesús continúa la idea del Antiguo Testamento de “temer al Señor”. La palabra hebrea yare también significa tanto “temer” como “reverenciar”.

Salmo 111:10: “El temor (yare) del Señor es el principio de la sabiduría.”

Proverbios 1:7: Aquí, el temor no significa huir por miedo, sino reconocer Su autoridad y obedecerle.

2. Pasajes paralelos y relacionados en el Nuevo Testamento

Estos pasajes comparten el mismo contexto que Lucas 12 o complementan el significado de la “reverencia”:

Mateo 10:28 (pasaje paralelo): “No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; más bien teman a Aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.”
(Aquí se enfatiza aún más la severidad del juicio que en Lucas).

Hebreos 12:28–29: “Sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia, porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
(Aquí el temor está relacionado con la actitud de adoración).

Filipenses 2:12: “Ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor.” (Esto se refiere a la santa seriedad que deben tener los creyentes).

3. Resumen clave

En el flujo de Lucas 12:4–7, inmediatamente después del mandato “teman (reverencien) a Dios”, aparecen “el cuidado de Dios que no olvida ni un gorrión” y “su conocimiento detallado hasta de los cabellos de la cabeza”.

Es decir, la verdadera reverencia bíblica consiste en comprender que Aquel que tiene el poder de juzgar también me ama profundamente, y por lo tanto vivir con una santa humildad delante de Él.

(2) Al meditar en este pasaje, me interesé en las enseñanzas bíblicas más concretas sobre por qué nosotros—que somos discípulos y amigos de Jesús—no debemos temer a las personas, sino solo a Dios.

(a) Primero, ¿por qué no debemos temer a las personas?

(i) Aquí hay tres enseñanzas bíblicas concretas que responden a esta pregunta:

1. Porque la autoridad humana es limitada (Lucas 12:4)

Jesús da una razón muy clara: “No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer más.”

Poder limitado: Lo peor que las personas pueden hacer es dañar la vida física, y ahí termina su poder. No pueden tocar nuestra alma (vida eterna).

Autoridad temporal: La persecución o crítica del mundo es solo temporal. Desde una perspectiva eterna, las amenazas humanas son pasajeras y, en última instancia, impotentes.

2. Porque somos la “posesión especial” de Dios (Lucas 12:6–7)

La razón positiva para no temer a las personas está en cómo Dios nos trata:

Mayor valor que los gorriones: Ni siquiera un gorrión, vendido por poco en el mercado, cae sin el conocimiento de Dios; cuánto más valiosos son los discípulos, los “amigos” (philois) de Dios.
Cuidado detallado: “Aun los cabellos de vuestra cabeza están todos contados” significa que Dios conoce perfectamente y protege cada aspecto de nuestra vida.
Como el Creador que nos hizo y se responsabiliza por nosotros está de nuestro lado, no hay razón para temer a los seres humanos.

3. Porque temer a las personas se convierte en una “trampa” (Proverbios 29:25)

La Biblia advierte sobre el peligro de temer a las personas:

Parálisis espiritual: Cuando tememos a las personas, comenzamos a preocuparnos más por su opinión que por la voluntad de Dios, desviándonos del verdadero camino del discipulado (hacia la hipocresía).

Paradoja de la seguridad: Proverbios dice: “El temor del hombre pondrá lazo; mas el que confía en el Señor estará seguro.”
La verdadera seguridad no está en agradar a las personas, sino en confiar en Dios.

Resumen: La razón por la que no debemos temer a las personas es que no tienen poder sobre nuestro destino eterno. En cambio, el Señor soberano del universo nos ama y nos protege tan profundamente que incluso cuenta los cabellos de nuestra cabeza.

(b) Entonces, ¿por qué debemos temer solamente a Dios?

(i) La razón por la cual no debemos temer a las personas, sino temer (reverenciar) únicamente a Dios, es porque este es un principio espiritual que sostiene el centro de nuestra fe y nos permite vencer al mundo. A continuación, tres enseñanzas bíblicas:

1. Porque solo Dios tiene la autoridad final sobre la vida y la muerte eternas (Lucas 12:5)

Jesús presenta una razón muy concreta para temer a Dios:

Dimensión de autoridad: Los seres humanos pueden matar solo el cuerpo, pero Dios tiene el poder, después de la muerte, de “arrojar el alma al infierno”.

Juez final: Quien determina nuestro destino eterno no son los poderes de este mundo, sino únicamente Dios. Cuando tememos al que tiene mayor autoridad, las amenazas de autoridades menores parecen relativamente pequeñas.

2. Porque al reverenciar a Dios recibimos valentía para vencer el “temor del mundo”

La paradoja de la Biblia es: cuando tememos correctamente a Dios, nada más en el mundo nos da miedo.

Victoria de prioridades: Cuando reconocemos a Dios como el más grande y majestuoso en nuestra vida, las personas o circunstancias que nos amenazaban se ven como pequeñas criaturas bajo Su soberanía.

Confesión del Salmo 27:1: “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿a quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién tendré miedo?” Quien teme a Dios puede vivir con valentía frente al mundo.

3. Porque temer a Dios es otro nombre para el amor y la confianza (Lucas 12:6–7)

Después de decir con firmeza en el versículo 5 “teman a Dios”, Jesús inmediatamente habla de los gorriones y de los cabellos en los versículos 6–7.

No un ser aterrador, sino un Padre cuidadoso: El Dios a quien debemos reverenciar no es un tirano que nos vigila con dureza, sino un Padre amoroso que no olvida ni un gorrión y conoce incluso el número de nuestros cabellos.

Santa tensión: Temer a Dios significa reconocer Su omnipotencia y presentarnos humildemente ante Él. Este temor no nos aleja de Dios, sino que actúa como una protección santa que nos mantiene bajo Su cuidado.

Resumen: Debemos temer a Dios porque Él es nuestro soberano eterno. Solo cuando tenemos reverencia hacia Él podemos obtener el “verdadero valor” que nos libera de las persecuciones y amenazas del mundo.

(ii) En Lucas 12:4, Jesús llama a sus discípulos “amigos” (philois) y enseguida les dice que “teman a Dios”. Esto nos enseña el equilibrio esencial entre la intimidad y la reverencia en la vida de fe. Las enseñanzas bíblicas son las siguientes:

1. La intimidad de la amistad: “No estamos solos”

Jesús trata a sus discípulos no como siervos o súbditos, sino como amigos.

Compartir el sufrimiento: A los discípulos que enfrentan persecución y amenaza de muerte, les da apoyo emocional y solidaridad: “Yo también soy un amigo que camina el mismo camino con ustedes.”

Compartir los secretos: Como amigos, les revela abiertamente los misterios del Reino de Dios y la seriedad del juicio. El hecho de explicarles por qué deben temer a Dios demuestra que los respeta como compañeros personales.

2. La reverencia a Dios: “Nuestro amigo es el soberano del universo”

El hecho de que el Padre de Jesús—nuestro amigo—sea el Dios que gobierna la vida, la muerte, la bendición y la adversidad, nos da una gran seguridad y dignidad.

Orgullo santo: Aquel a quien reverenciamos (tememos) es también quien nos ama hasta el punto de contar los cabellos de nuestra cabeza.

Fe equilibrada: Esto evita que caigamos en el libertinaje (tratar a Dios con demasiada familiaridad) o en el legalismo (alejarnos de Dios por un temor excesivo).

3. Conclusión: “Cuanto más profunda es la reverencia, más firme es la intimidad”

El verdadero discípulo, según la Biblia, es aquel que tiembla ante la majestad de Dios y, al mismo tiempo, se siente más seguro en Su abrazo.

Los poderes del mundo (las personas) pueden matar el cuerpo, pero nuestro amigo Jesús y su Padre Dios nos conducen a la vida eterna. Por lo tanto, cuanto mayor es nuestra reverencia hacia Dios, más pequeño se vuelve el miedo que proviene del mundo, y más profunda y firme se vuelve nuestra amistad con el Señor.

En conclusión, Jesús nos anima diciendo: “Ustedes son mis preciosos amigos; no se sometan a las pequeñas amenazas del mundo, sino vivan con valentía, teniendo en cuenta únicamente a Dios, el Señor de todo el universo.”