Quien disfruta de la mayor gracia puede estar en el mayor peligro
«¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en vosotras, hace tiempo que se habrían arrepentido, sentados en cilicio y ceniza. Por tanto, en el juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Capernaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo? Hasta el Hades serás abatida. El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió» (Lucas 10:13–16).
(1) Hoy deseo meditar en la enseñanza que se nos da en Lucas 10:13–16, junto con el pasaje paralelo en Mateo 11:20–24:
(a) En primer lugar, Jesús reprendió a las ciudades donde se habían hecho la mayor cantidad de milagros, porque no se arrepintieron (Mt 11:20).
(i) Jesús pronunció estas palabras cuando envió a los setenta discípulos. El punto central es que reprendió a las ciudades donde había realizado más obras poderosas que en cualquier otra, porque sus habitantes no se arrepintieron.
Que Jesús realizara allí la mayor cantidad de milagros significa que, por medio de esas señales, demostró quién era Él y proclamó que el reino de Dios ya había llegado. Sin embargo, aunque los habitantes de esas ciudades vieron esa evidencia clara y disfrutaron del mayor privilegio espiritual, no quisieron volverse voluntariamente en un arrepentimiento genuino.
Por eso Jesús las reprendió. Aquí, el verbo griego traducido como «reprender», ὀνειδίζειν (oneidízein), no significa simplemente regañar, sino que tiene un matiz jurídico: exponer públicamente el pecado y denunciar la falta.
Aquí podemos vislumbrar la severidad del juicio de Jesús. Él advirtió que estas ciudades recibirían un juicio mayor que Tiro, Sidón e incluso Sodoma, símbolos de maldad (Lc 10:14; Mt 10:22–23). Esto se basa en el principio espiritual: «a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará» (Lc 12:48). El pecado de rechazar una mayor revelación es más grave. Si alguien experimenta gran gracia pero no muestra un cambio de vida (arrepentimiento), esa misma gracia se convierte en la base de un juicio más severo.
El principio espiritual «a quien mucho se le da, mucho se le demandará» (Lc 12:48) significa que cuanto más gracia espiritual, conocimiento, talentos o bienes materiales ha recibido una persona, mayor nivel de fidelidad y responsabilidad le exige Dios. Recibir mucho no significa simplemente disfrutar más, sino tener una misión mayor de servir y compartir conforme a la voluntad del Señor.
(b) En segundo lugar: «¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se hicieron en vosotras, hace tiempo que se habrían arrepentido en cilicio y ceniza. Por tanto, en el juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para vosotras» (Lc 10:13–14; Mt 11:21–22).
(i) La palabra griega traducida como «¡ay!», οὐαί (ouaí), expresa el dolor de Jesús por los corazones endurecidos y advierte que el juicio será más severo en proporción a la revelación recibida.
Es decir, cuando Jesús dijo: «οὐαί, Corazín» y «οὐαί, Betsaida», no fue simplemente una expresión emocional de maldición. Fue una declaración de juicio justo y, al mismo tiempo, un lamento misericordioso: «El juicio que vendrá sobre vosotros por rechazar la gracia es tan terrible que mi corazón se entristece».
(ii) Corazín y Betsaida eran centros del evangelio, el «patio» del ministerio de Jesús, donde Él realizó muchos milagros y enseñó ampliamente. En cambio, Tiro y Sidón eran ciudades gentiles consideradas desde el Antiguo Testamento como símbolos de idolatría y orgullo.
Cuando Jesús dijo que si en Tiro y Sidón se hubieran hecho las obras poderosas realizadas en Corazín y Betsaida, ellos se habrían arrepentido en cilicio y ceniza, quiso decir que incluso esas ciudades, conocidas por su idolatría y arrogancia, habrían llorado profundamente sus pecados, se habrían humillado por completo («sentados en cilicio y ceniza») y habrían cambiado radicalmente el rumbo de sus vidas en un arrepentimiento verdadero.
En otras palabras, es una reprensión por ingratitud: «Si los gentiles que no conocen a Dios hubieran visto tal poder asombroso, hace tiempo que se habrían postrado; pero vosotros, que os jactáis de ser el pueblo escogido, ni siquiera os conmovéis».
(iii) Por eso Jesús dijo: «En el juicio será más tolerable para Tiro y Sidón que para vosotros» (Lc 10:14; Mt 11:22).
La expresión «más tolerable» proviene del griego ἀνεκτότερον (anektóteron), comparativo de ἀνέχω (anécho), que significa «soportar» o «resistir». Indica algo «más soportable» o «más tolerable».
En el contexto del juicio, implica:
Diferentes grados de castigo
El juicio de Dios no cae con la misma intensidad sobre todos. Su severidad varía según la cantidad de luz (revelación) que cada uno ha recibido. Quien ha escuchado claramente el evangelio y lo ha rechazado enfrenta un juicio mucho más grave.
Tolerancia relativa
Tiro y Sidón: aunque eran ciudades pecaminosas, no presenciaron directamente los milagros de Jesús; por eso su condición en el día del juicio será relativamente más soportable.
Corazín y Betsaida: en cambio, quienes vieron los milagros del Mesías y no se arrepintieron enfrentarán un juicio cuya carga será insoportable.
En resumen, esta palabra confirma el principio espiritual de que «a quien mucho se le da, mucho se le demandará». Cuanto mayor es la gracia y la Palabra que recibimos, más terrible será el resultado si no hay una respuesta acorde.
(c) En tercer lugar: «Y tú, Capernaúm, ¿serás exaltada hasta el cielo? Hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ti, habría permanecido hasta hoy. Por tanto os digo que en el día del juicio será más tolerable para la tierra de Sodoma que para ti» (Lc 10:15; Mt 11:23–24).
(i) «Capernaúm» significa literalmente «aldea de Nahúm», y «Nahúm» significa «compasivo»; por tanto, su nombre podría entenderse como «aldea de compasión» (Hendriksen). Sin embargo, a la luz de las palabras de juicio de Jesús, su nombre debe interpretarse irónicamente como «aldea endurecida» (Hoekema).
Capernaúm fue el centro del ministerio de Jesús en Galilea. Allí fueron llamados discípulos clave como Pedro, Andrés, Jacobo y Juan (Mt 4:18–22), y allí se realizaron muchos milagros y enseñanzas (Mt 4:23; Lc 4:31–37; 7:1–10). Mateo incluso la llamó la «propia ciudad» de Jesús (Mt 9:1).
(ii) Sin embargo, Jesús dijo a su «propia ciudad»: «¿Serás exaltada hasta el cielo? Hasta el Hades serás abatida» (Lc 10:15; Mt 11:23), anunciando su orgullo espiritual y su trágica caída.
«¿Serás exaltada hasta el cielo?» (Orgullo espiritual)
El mayor privilegio: Capernaúm fue como la «segunda patria» de Jesús, donde se concentraron innumerables milagros y enseñanzas. Sus habitantes se llenaron de orgullo religioso y sentido de elección por tener tan cerca al Mesías.
Significado figurado: Evoca Isaías 14:13–15, donde se describe el orgullo del rey de Babilonia. Jesús señala esa arrogancia espiritual de considerarse elevados como el cielo.
«Hasta el Hades serás abatida» (Juicio total)
Hades (ᾅδης): el lugar de los muertos, el punto más bajo, símbolo de destrucción.
Juicio de reversión: Capernaúm, que se creía casi celestial en su orgullo, caería al lugar más bajo en proporción al peso del evangelio que rechazó. Históricamente, la ciudad que una vez floreció terminó en ruinas.
Significado esencial: la paradoja de la gracia
Cuando no hay una respuesta adecuada de arrepentimiento a pesar de haber recibido la mayor gracia, esa misma gracia se convierte en la base del juicio más severo.
Es una advertencia solemne que aplica en sentido inverso el principio del reino de Dios: «El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido».
En resumen, la tragedia de Capernaúm no fue que cometiera más pecados que otras ciudades, sino que desperdició su enorme oportunidad espiritual por causa del orgullo. Esto resuena profundamente en las personas de hoy que, en medio de una vida religiosa familiar y rutinaria, pueden estar perdiendo su sensibilidad espiritual.
Aquí, ¿qué significa el principio del reino de Dios: «El que quiere enaltecerse será humillado, y el que se humilla será enaltecido»?
«Este principio es la “ley de la paradoja” que invierte completamente los valores del mundo, y es el principio central de gobierno del reino de Dios.
El principio de la negación de sí mismo y la humildad
El mundo enseña que uno debe exaltarse y demostrarse a sí mismo para tener éxito, pero el reino de Dios considera precioso al que se humilla y exalta solo a Dios. Esto significa reconocer la propia incapacidad y depender únicamente de la gracia de Dios: un estado de “pobreza de espíritu”.
El principio de que el servicio se convierte en autoridad
Jesús dijo: «El que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo» (Mt 20:27). En el reino de Dios, la grandeza no se determina por el poder de dominar, sino por la magnitud del amor que sirve a los demás desde un lugar humilde.
El ejemplo de Jesucristo
El modelo perfecto de este principio es Jesús. Siendo en esencia Dios, se despojó a sí mismo, tomó forma de siervo y se humilló hasta la muerte. Como resultado, Dios lo exaltó hasta lo sumo y le dio el nombre que es sobre todo nombre (Fil 2:5–11).
La inversión escatológica
Este principio anuncia una inversión no solo en la vida presente, sino también en el juicio final.
El que se exalta a sí mismo: como Capernaúm, quien cae en orgullo espiritual finalmente será abatido hasta el Hades.
El que se humilla: quien confiesa sus pecados y busca humildemente la gracia será exaltado por Dios a la gloria celestial.
En resumen: el reino de Dios es el lugar donde “yo debo morir para que Jesús viva, y debo humillarme para que la gloria de Dios se manifieste”. Solo al aferrarnos a este principio podremos evitar repetir el error de Capernaúm y caminar el verdadero camino del discípulo» (Internet).
(iii) Además, Jesús dijo a «Capernaúm»: «Si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se hicieron en ti, habría permanecido hasta hoy» (Mt 11:23). Estas palabras constituyen una paradoja impactante que denuncia que la dureza espiritual de Capernaúm era más grave que la de «Sodoma», considerada una de las ciudades más corruptas de la historia humana (Internet).
«El significado concreto es el siguiente:
Un corazón más cerrado que el de Sodoma
El simbolismo de Sodoma: Sodoma fue una ciudad que desapareció sin dejar rastro al recibir el juicio de fuego de Dios debido a su extrema corrupción moral y perversión sexual.
Significado: Jesús está diciendo: “Más bien, aquellos malvados de Sodoma eran mejores que vosotros (Capernaúm)”. Sodoma pereció sin haber tenido la oportunidad de ver milagros, pero Capernaúm vio con sus propios ojos el poder del Mesías y aun así no cambió su corazón. Es una afirmación contundente: si Sodoma hubiera visto tales milagros, ya se habría arrepentido y habría evitado la destrucción.
Por qué el “orgullo espiritual” es más terrible que la “corrupción moral”
Según los estándares mundanos, Capernaúm pudo haber sido una ciudad más “decente” que Sodoma. Sin embargo, Jesús consideró que el orgullo espiritual que rechaza la gracia es más mortal que el pecado moral. Declaró que la “insensibilidad religiosa”, que reduce los milagros a simples espectáculos y rechaza la transformación de vida, es más irremediable que los pecados de Sodoma.
«Habría permanecido hasta hoy» (el criterio de preservación y destrucción)
Esto muestra que la permanencia o caída de una ciudad no depende de su poder económico o militar, sino de su respuesta a Dios (arrepentimiento).
Por muy próspera que fuera Capernaúm, si rechazaba el evangelio, se convertiría en una ruina espiritual como Sodoma. De hecho, hoy Capernaúm permanece solo como sitio arqueológico, sin haber sido restaurada.
La justicia del juicio (responsabilidad relativa)
En el último día, cuando Dios juzgue a cada persona, ciertamente preguntará qué oportunidades recibió.
Capernaúm, que desperdició la mayor oportunidad (el ministerio de Jesús), cargará con una responsabilidad judicial mucho más severa que Sodoma, que ni siquiera tuvo tal oportunidad.
En resumen: estas palabras advierten que “quien disfruta de la mayor gracia puede estar en el mayor peligro”. Nos hacen comprender que un estado en el que las lágrimas de arrepentimiento se han secado en medio de una vida religiosa rutinaria es más temible que el juicio de fuego y azufre que cayó sobre Sodoma» (Internet).
(iv) Finalmente, Jesús dijo a «Capernaúm»: «Os digo que en el día del juicio será más tolerable para la tierra de Sodoma que para ti» (Mt 11:24). Aunque Sodoma fue juzgada y destruida por sus graves pecados (Gn 19), Jesús declaró que si los milagros y el poder manifestados en Capernaúm se hubieran realizado en Sodoma, aquella ciudad se habría arrepentido, habría evitado el juicio y habría permanecido hasta ese momento. Esto significa que el pecado de los habitantes de Capernaúm fue mucho más grave que el de Sodoma, pues, habiendo recibido enormes privilegios, no mostraron ninguna respuesta (Hoekema).
«1. El contraste con “la tierra de Sodoma”
Diferencia en la naturaleza del pecado: Sodoma es símbolo de corrupción moral y ética; el pecado de Capernaúm fue la “dureza espiritual” de rechazar el poder del Mesías aun después de verlo directamente.
Posibilidad de arrepentimiento: Jesús afirmó que si esos milagros se hubieran hecho en Sodoma, ellos ya se habrían arrepentido, revelando que el corazón de Capernaúm estaba más endurecido que el de la ciudad más malvada de su tiempo.
El principio judicial del “día del juicio”
Responsabilidad según la cantidad de revelación: Dios juzga a cada persona en proporción a las oportunidades y a la gracia recibidas. Quien rechaza mayor verdad asume mayor responsabilidad judicial.
Grados de juicio: La expresión “más tolerable” (anektóteron) sugiere que existen diferentes grados de juicio. Sodoma fue juzgada en ignorancia; Capernaúm despreció evidencia clara y, por ello, enfrentará un resultado más terrible.
Advertencia contra el orgullo espiritual
Los judíos de aquella época creían que, por ser el pueblo escogido, escaparían del juicio. Pero Jesús declaró que no es el linaje ni el trasfondo religioso lo que libra del juicio, sino únicamente el arrepentimiento y la fe.
Capernaúm, llamada la “segunda patria” de Jesús (Mt 4:13), recibió gran gracia; sin embargo, esa familiaridad se convirtió en veneno y la llevó al orgullo espiritual.
En resumen: este pasaje subraya exegéticamente que “cuando quien disfruta de la gracia no responde de manera digna a ella, ese privilegio se convierte en la acusación más terrible en el juicio”» (Internet).
(d) Por último, Jesús dijo a los setenta discípulos: «El que a vosotros oye, a mí me oye; y el que a vosotros desecha, a mí me desecha; y el que me desecha a mí, desecha al que me envió» (Lc 10:16).
(i) «Estas palabras declaran la “autoridad absoluta como representantes” concedida a los discípulos enviados por Jesús y la “responsabilidad espiritual” que resulta de la actitud hacia ellos.
La autoridad representativa del enviado (Representación)
“Vuestra palabra = mi palabra”: los discípulos no transmiten sus propias ideas, sino que son representantes que comunican fielmente las palabras de Jesús y el evangelio del reino de Dios. Por lo tanto, escuchar a los discípulos no es simplemente oír palabras humanas, sino escuchar la voz de Jesús que los envió.
Esto se basa en la costumbre judía del shaliaj, el principio de que “el enviado de una persona es como la persona misma”.
La reacción en cadena del rechazo
Jesús explica en tres etapas cómo la actitud hacia el evangelio se conecta finalmente con Dios:
Rechazar al discípulo → es rechazar a Jesús
Rechazar a Jesús → es rechazar a Dios (el que lo envió)
Por tanto, rechazar al mensajero del evangelio no es simplemente un asunto interpersonal, sino un pecado espiritual contra Dios, la autoridad suprema detrás del mensaje.
Consuelo y sentido de misión para los discípulos
Ánimo psicológico: A los discípulos que serían rechazados al predicar el evangelio, Jesús les recuerda que no los están rechazando a ellos, sino a Él, animándolos a no desanimarse.
Seriedad de la misión: Al mismo tiempo, les otorga un profundo sentido de responsabilidad espiritual, pues sus palabras y acciones están directamente relacionadas con la gloria de Jesús y de Dios.
Significado contextual (conexión con Lc 10:13–15)
En los versículos anteriores, Corazín, Betsaida y Capernaúm son juzgadas no simplemente por corrupción moral, sino porque rechazaron el mensaje (el evangelio) de los enviados por Jesús. El versículo 16 ofrece la base jurídica que explica por qué ese rechazo trae un juicio tan severo.
En resumen: este pasaje declara que “la actitud hacia el mensajero del evangelio es la actitud hacia Dios” y subraya que aceptar o rechazar el evangelio constituye el punto decisivo entre la vida eterna y el juicio» (Internet).