La luz que ilumina la oscuridad del mundo que no puede ocultarse
“Nadie enciende una lámpara y la cubre con una vasija ni la pone debajo de la cama, sino que la coloca sobre el candelero, para que los que entren vean la luz. Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado, ni nada escondido que no haya de ser conocido y salido a la luz. Por tanto, mirad cómo oís; porque a cualquiera que tiene, se le dará, y a cualquiera que no tiene, aun lo que piensa que tiene se le quitará.” (Lucas 8:16–18)
Mientras medito en las palabras, deseo recibir la enseñanza que se nos da a través de este pasaje:
(1) Al meditar en el texto principal de hoy, Lucas 8:16–18, primero busqué otros pasajes que son similares a estas palabras:
(a) (Lucas 11:33–36) “Nadie enciende una lámpara y la pone en un lugar escondido ni debajo de una vasija, sino sobre el candelero, para que los que entren vean la luz. La lámpara del cuerpo es el ojo; cuando tu ojo es bueno, también todo tu cuerpo está lleno de luz; pero cuando es malo, también tu cuerpo está lleno de oscuridad. Mira, pues, que la luz que hay en ti no sea oscuridad.”
(b) (Mateo 5:14–16) “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.”
(c) (Marcos 4:21–25) “También les decía: ‘¿Acaso se trae la lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque no hay nada oculto que no haya de manifestarse, ni nada escondido que no haya de salir a la luz. Si alguno tiene oídos para oír, oiga.’ Les dijo además: ‘Mirad lo que oís; con la medida con que medís, se os medirá, y aun se os añadirá. Porque al que tiene, se le dará; y al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará.’”
(2) Después de esto, investigué un poco más sobre la “parábola de la lámpara” de la que se habla en el texto de hoy, Lucas 8:16–18.
La “parábola de la lámpara” se interpreta como teniendo dos significados principales: primero, que la enseñanza (la Palabra) de Jesús es una luz que ilumina la oscuridad del mundo y, por lo tanto, no debe ocultarse sino manifestarse; y segundo, que la vida del creyente debe convertirse en una lámpara que ilumine a los demás.
Es decir, la lámpara simboliza la Palabra de Dios, el evangelio, o un ser o una acción que manifiesta la luz. Así como la lámpara no debe ponerse debajo de un cajón, sino colocarse sobre el candelero para alumbrar, del mismo modo se enseña que quienes escuchan la Palabra deben ponerla en práctica en su vida y ejercer influencia en el mundo (fuente de internet).
(a) “Significados e interpretaciones principales”
La Palabra de Dios / el evangelio:
La lámpara representa las palabras de Jesús que contienen el misterio del reino de Dios, y se enfatiza que estas palabras son una luz destinada a manifestarse y a iluminar el mundo, más que a permanecer oculta (Mateo 13:21–23; Marcos 4:21–25).
Luz en el mundo:
Así como la lámpara ilumina la oscuridad, los cristianos (o sus enseñanzas) deben convertirse en una presencia que ilumine la oscuridad en el mundo.
Compartir y servir:
También se explica que los actos de ayudar a los demás, es decir, una vida que comparte los propios talentos o una influencia positiva, hacen que la persona se convierta en una lámpara resplandeciente y traen felicidad (fuente de internet).
(3) En tercer lugar, al investigar la palabra griega “λύχνον” (lýchnon), que se traduce como “lámpara” y que aparece en el texto principal de hoy, Lucas 8:16, descubrí que esta palabra también aparece en el Evangelio de Lucas en los versículos 11:33 y 15:8, además de 8:16.
(a) Entre esos pasajes, me llamó especialmente la atención Lucas 15:8: “¿O qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende una lámpara, barre la casa y la busca con diligencia hasta encontrarla?”
(i) Este versículo corresponde a una de las tres parábolas que Jesús relata en Lucas 15, concretamente la Parábola de la dracma perdida. El significado de que la mujer encienda una lámpara y barra la casa, buscándola diligentemente hasta encontrar la moneda perdida, expresa que Dios conoce el valor precioso de un alma perdida, es decir, de un pecador que se ha apartado de Dios y vaga sin rumbo. Esto representa el amor, el esfuerzo y la pasión con los que Dios no abandona a esa alma perdida, sino que la busca con anhelo y perseverancia hasta el final (referencia: internet).
Aquí, la luz de la lámpara significa espiritualmente la Palabra que ilumina los lugares oscuros (la luz de la verdad), es decir, el evangelio y la verdad de Jesucristo (internet).
Esta “luz de la lámpara” (Lucas 11:36), si se expresa con las palabras de Lucas 8:4–15 que fueron meditadas ayer, corresponde a la “semilla”, que es la Palabra de Dios (v. 11).
Cuando esta “semilla,” que es la Palabra de Dios, es sembrada en “buena tierra,” aquel que “oye la palabra con corazón bueno y recto, la guarda y da fruto con perseverancia” (v. 15) vive la vida de un testigo de Jesús. Esta persona lleva la lámpara del evangelio, la luz de la verdad, y en este mundo oscuro y lleno de pecado busca con anhelo y hasta el final, con amor, esfuerzo y pasión, a esa única alma a la que Dios ama y considera preciosa y que anda errante. Mediante sus palabras y su vida, proclama el evangelio de Jesucristo y guía a esa alma hacia Jesucristo, quien es la Luz.
n. A continuación se presentan la letra del Nuevo Himno nº 502, “Mensajeros de la Luz”:
Estrofa 1
Mensajeros de la luz, id pronto y rechazad la oscuridad;
a los pueblos que no conocen la verdad del Señor, haced brillar la luz del evangelio.
Estrofa 2
Cobrad ánimo para la buena obra; el Señor estará con vosotros.
Proclamad el amplio amor del Señor y haced brillar la luz del evangelio.
Estrofa 3
Obedeciendo las palabras que el Señor os ha encomendado, proclamad esta verdad;
cruzad montes y mares, esforzándoos al máximo para hacer brillar la luz del evangelio.
Estrofa 4
Por doquier, al oriente y occidente, al norte y al sur, hasta los confines de la tierra,
confiando solo en el Señor, haced brillar la luz del evangelio a los pueblos que no pueden ver por causa de la oscuridad.
Estribillo
Mensajeros de la luz, haced brillar la luz del evangelio;
iluminad la noche oscura del pecado.
Hacedla brillar, mensajeros de la luz.
La Biblia dice de Juan el Bautista que era “una lámpara que ardía y alumbraba” (Juan 5:35). Es decir, Juan el Bautista, como el último profeta del Antiguo Testamento, desempeñó el papel de luz al proclamar la Palabra de Dios y el arrepentimiento a los judíos después de un largo período de oscuridad espiritual, anunciando la venida del Mesías (Cristo Jesús). Así como una lámpara produce luz al quemar aceite, Juan el Bautista iluminó las almas de las personas mediante su vida y su mensaje, ayudándolas a descubrir a Jesús, la verdadera Luz (internet).
n. Nosotros también debemos llegar a ser, como Juan el Bautista, “una lámpara que arde y alumbra.” Asimismo, debemos cumplir el papel de luz en este mundo oscuro anunciando la segunda venida (el regreso) de Jesucristo. Es decir, debemos proclamar fiel y silenciosamente el evangelio de Jesucristo y anunciar: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17), desempeñando el papel de luz que prepara a las personas para recibir la venida de Jesús, quien es la Luz verdadera (referencia: internet).
(4) En cuarto lugar, investigué la palabra griega “λυχνίας” (lychnías), traducida como “candelero” o “lampstand” (traducida como “soporte de la lámpara” en la Biblia en lenguaje actual / Biblia para el lector moderno), que aparece en el texto principal de hoy, Lucas 8:16 (internet).
(a) Objetos físicos y vida cotidiana
En los hogares del siglo I, las pequeñas lámparas de aceite proporcionaban solo una iluminación limitada; por ello, se utilizaba un soporte para elevar la lámpara y así hacer que la llama se alzara y la luz se difundiera por toda la habitación.
Dado que este soporte existía únicamente para hacer brillar con mayor intensidad la luz de la lámpara, esta imagen se convirtió en una metáfora ideal de dar testimonio público y sin reservas de la verdad de Dios.
(b) Uso didáctico en los Evangelios sinópticos
Jesús utilizó el candelero doméstico en cuatro ocasiones para explicar la proclamación pública del Reino de Dios.
Mateo 5:15 — “Ni se enciende una lámpara y se pone debajo de un cajón, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa.”
La misma enseñanza se repite en Marcos 4:21, Lucas 8:16 y Lucas 11:33.
En cada uno de estos pasajes, la lámpara simboliza la verdad revelada, y el candelero representa el acto del creyente de manifestar públicamente esa verdad. Ocultarla es actuar en contra de su propósito. Por lo tanto, el Señor ordena a Sus discípulos no esconder la luz que Él ha encendido en ellos, sino manifestarla.
(c) Imagen sacerdotal en la Epístola a los Hebreos
La carta a los Hebreos conecta el candelero del tabernáculo en el desierto con el ministerio celestial de Cristo, enfatizando la excelencia del sacrificio del Salvador ofrecido una vez para siempre.
Mientras que el candelero terrenal iluminaba el servicio sacerdotal, Cristo resucitado y ascendido, quien es la Luz verdadera, ahora ilumina nuestras conciencias para que los creyentes puedan servir al “Dios vivo” (Hebreos 9:14).
(d) Disciplina y recompensa en la iglesia local
El Señor advierte a la iglesia de Éfeso: “Si no te arrepientes, vendré a ti y quitaré tu candelero (λυχνίαν) de su lugar” (Apocalipsis 2:5).
Esta advertencia no se refiere a la pérdida de la salvación personal, sino a la pérdida del testimonio de la comunidad, es decir, a la pérdida misma de la razón de ser del candelero. El amor perseverante, la pureza doctrinal y un ministerio activo mantienen la luz de la iglesia; pero cuando estas cosas se descuidan, la iglesia pierde su influencia.
(5) En quinto lugar, sentí curiosidad por el significado de las palabras de Lucas 8:17, el texto principal de hoy, que dice:
“Porque nada hay oculto que no haya de manifestarse, ni escondido que no haya de ser conocido y salir a la luz.”
Por ello investigué su significado.
(a) El sentido de este pasaje es que la Palabra y la verdad de Dios finalmente serán reveladas y dadas a conocer claramente al mundo, y que, dependiendo de cómo aceptemos y pongamos en práctica la revelación o la verdad que hemos recibido, recibiremos más o perderemos incluso lo que tenemos.
Este versículo, usado junto con la Parábola de la Lámpara, enfatiza que cuando escuchamos la Palabra de Dios y la practicamos en nuestra vida, esta se convierte en luz que ilumina al mundo; pero si la escuchamos y la ocultamos o no la ponemos en práctica, finalmente perderemos su valor (internet).
(i) “Significados clave:”
La revelación inevitable de la verdad:
Manifiesta la providencia de Dios según la cual las verdades o secretos ocultos serán necesariamente revelados.
La importancia de la Palabra:
La “Palabra” que Jesús enseñó mediante parábolas es precisamente lo que estaba oculto, y está destinada a brillar en el mundo como una lámpara.
Elección y responsabilidad: Quien escucha la Palabra y la demuestra con su vida (el que coloca la lámpara sobre el candelero) recibe mayor gracia; pero quien la escucha y la oculta (el que la cubre) es advertido de que incluso lo que tiene puede serle quitado.
Énfasis en la acción: Se exhorta a no quedarse únicamente en el conocimiento, sino a convertirse en alguien que demuestre y practique ese conocimiento en la vida.
En conclusión, este pasaje contiene un mensaje contundente: si hemos llegado a comprender la verdad de Dios, no debemos ocultarla, sino manifestarla con nuestra vida y vivir de tal manera que ilumine al mundo; de lo contrario, finalmente perderemos esa verdad (internet).
(6) Finalmente, en sexto lugar, sentí curiosidad por el significado de las palabras del texto principal de hoy, Lucas 8:18, que dicen:
“Por tanto, mirad cómo oís; porque a cualquiera que tiene, se le dará, y a cualquiera que no tiene, aun lo que piensa que tiene se le quitará.”
Por ello investigué su significado.
(a) “Este versículo enfatiza que cómo se escuchan las palabras de Jesús es de suma importancia. Quien recibe bien la Palabra y la pone en práctica en su vida obtiene una gracia y una comprensión mayores (‘al que tiene, se le dará’). Pero quien escucha la Palabra y aun así la ignora o la entiende de manera equivocada, pierde incluso la fe o la comprensión que ya cree poseer (‘al que no tiene, aun lo que cree tener se le quitará’). De este modo, se subraya el principio justo y equitativo de Dios” (internet).
(i) “Significados principales”
“Mirad cómo oís”: Esto va más allá de oír con los oídos; se refiere a la actitud de recibir la Palabra con el corazón, comprender su significado y aplicarlo a la vida.
“Al que tiene, se le dará”: Quien escucha bien la Palabra y la practica en su vida recibe aún más gracia y sabiduría.
“Al que no tiene, aun lo que cree tener se le quitará”: Significa que, si alguien escucha la Palabra pero no la comprende verdaderamente o la ignora, perderá incluso la fe o el conocimiento que piensa tener.
Relación con la parábola de la lámpara: Así como la Palabra (la luz) no debe esconderse, sino colocarse sobre el candelero para alumbrar a otros, esta es una advertencia de que, si la Palabra recibida no se demuestra con la vida, esa luz se perderá.
Resumen: En conclusión, este pasaje es a la vez una fuerte advertencia y una exhortación: la Palabra de Dios no debe escucharse de manera pasiva, sino aceptarse activamente y ponerse en acción; de lo contrario, incluso lo que se tiene se perderá (internet).