Quien comprende plenamente la identidad de Jesucristo y el mensaje del evangelio,
sin dudar y sin tropezar, ese es verdaderamente bienaventurado a los ojos del Señor.
Al meditar en el siguiente pasaje y desear recibir la enseñanza que se nos da a través de él: “Los discípulos de Juan le informaron de todas estas cosas. Entonces Juan llamó a dos de sus discípulos y los envió al Señor, diciendo: ‘¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?’ Cuando se acercaron a Jesús, le dijeron: ‘Juan el Bautista nos ha enviado a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?”’
En aquel mismo momento, Jesús sanó a muchos de enfermedades, sufrimientos y de espíritus malignos, y concedió la vista a muchos ciegos.
Entonces Jesús respondió: ‘Id y haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el evangelio. Bienaventurado es el que no tropieza por causa de mí.’” (Lucas 7:18–23)
(1) Al meditar hoy en el pasaje de Lucas 7:18–23, mi atención se centró especialmente en el versículo 23, que dice:
“Bienaventurado es el que no tropieza por causa de mí.”
Por ello, busqué en qué otro lugar aparece esta misma expresión, y descubrí que las mismas palabras se encuentran en Mateo 11:6. Por lo tanto, deseo meditar en el mensaje que se nos da hoy comparando Lucas 7:18–23 con Mateo 11:2–6.
(a) En primer lugar, ¿por qué Jesús dijo a los dos discípulos que Juan el Bautista (Lc 7:20) había enviado a Él (v. 19):
“Bienaventurado es el que no tropieza por causa de mí” (v. 23)?
(i) La razón es que Juan el Bautista, quien estaba encarcelado (Mt 11:2), dudaba porque no estaba completamente seguro de si Jesús era verdaderamente el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento, o si debía esperarse a otro (cf. fuentes en internet). Por ello, Juan el Bautista envió desde la cárcel a dos de sus discípulos a Jesús para preguntar: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?” (Lc 7:19).
Juan el Bautista pudo haber actuado de esta manera porque, al igual que los judíos de su tiempo, esperaba un Mesías que liberara políticamente al pueblo de Israel del dominio del Imperio romano, un Mesías que ejerciera justicia social y un Mesías que trajera prosperidad económica.
En resumen, la razón por la cual Juan el Bautista envió a dos de sus discípulos a Jesús para preguntar: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?” (v. 19), fue que, aunque Jesús realizaba ministerios como sanar a los enfermos, su manera de actuar no coincidía con la imagen política, social y económica del Mesías que Juan —al igual que las personas de su época— había esperado. Esto le causó confusión, y por ello envió a sus discípulos a Jesús para confirmarlo (cf. fuentes en internet).